martes, 22 de julio de 2014

Aullidos de luna

There are nights when the wolves are silent and only the moon howls. George Carlin.

La luna aúlla en silencio. Son aullidos de soledad en un cielo sin estrellas. Es una luna de alabastro, tan pálida que apenas se distingue en medio de las tinieblas. Debajo se recorta la negrura de las montañas de picos tan afilados que muerden el aire, se levantan sombras de bosques helados, se extiende el vacío nebuloso de la estepa. Es un mundo opaco, de contornos dibujados sobre la más tenebrosa de las penumbras.

La luna aúlla. Nada responde a su sonido, ni siquiera el eco le devuelve el grito. El viento está quieto, no susurra entre los árboles, ni silba al pasar entre las rocas. El océano no respira, sobre su lecho no descansa el espejo de la noche. No hay estelas en el agua, sin senderos que le guíen, el mar olvida el camino. No se mueven las olas, no las empuja la brisa para romperse en la orilla.

La luna aúlla. Tiembla, tiene miedo. Cuelga del abismo de una noche sin sueños.

lunes, 21 de julio de 2014

Opiniones de Paloma en amazon

¿Y si en vez de una Paloma fuese una Cigüeña?
¿Le llevaría bebés a Marla?
Aunque las ventas de mi libro de Paloma estén casi paralizadas, las opiniones de mis lectores ya las quisieran para sí escritores consagrados. A pesar de que descubro fallos cada vez que lo miro, me puntúan con generosidad y cariño, con 4 y 5 estrellas sobre 5. Me ilusiono como un niño con cada comentario. ¿Cómo resistirme a mostrarlos en el blog? Mil gracias.

Sí, sé que la ilustración de este post no es una paloma, ni tampoco un cuervo. Mea culpa. No he podido evitarlo. ¿Cómo se las habría apañado Marla con una cigüeña parisina? ¿Se desarrollaría su instinto maternal?

Un relato que te hace amar leer, 19 de julio de 2014
Por bikemaster
¿Recuerdas ese libro, ese cuento que te hizo amar leer? Éste es uno de ellos. Sumérgete en un mundo mágico.

Una bonita y agradable historia, 7 de julio de 2014
Por Daniel
Muy recomendable para todas las edades. Historia amena y divertida. Para compartir con tus hijos y pasar un rato agradable.

Es una historia muy amena y divertida, 26 de junio de 2014
Por M. Soledad Salazar
La historia de Paloma es bastante original y entretenida. Sus personajes, aunque entren en categorías muy usuales en la literatura infantil, tienen unos rasgo muy peculiares que los convierten en seres con personalidad propia. Por otra parte, las desventuras (más que aventuras) que componen el núcleo narrativo, forman un entramado lleno de humor y sorpresas. Me ha hecho pasar un rato estupendo.

De las que crean lectores, 25 de junio de 2014
Por Yo Misma
Cautivadora historia de las que aficionan a la lectura de por vida.
Engancha e hipnotiza con su magia y su derroche de imaginación.
Totalmente recomendable.

Fantástica, 24 de junio de 2014
Por Juan - Ver todas las opiniones
Una historia que te cautiva de principio a fin. Muy recomendable para todas las edades y en especial para los amantes de la literatura mágica.

Fluido, imaginativo, sencillo, 23 de junio de 2014
Por Sintonnison
Necesitamos más libros así, que atraigan el interés de los más pequeños por la lectura y que entretengan, hasta fascinen, a los adultos. Hay magia en la historia, como la hay en la narración.

Bello y asombroso, 22 de junio de 2014
Por Javier Comas Carrasco "javier.fran" (Mostoles, Madrid Spain)
Un cuento para leer a tus hijos y que además te fascine como adulto. Muy recomendable, no deberías dejar de leerlo.

También en amazon.com

Witty story for all ages June 22, 2014
By V
Beautifully written, it is enjoyable to witness the author's command of the language to take you into an ageless story that makes you think.

Amazing story June 24, 2014
By Francisco
This story keeps your attention all the time. It is full of surprises, but everything is, in the realm of imagination, acceptable. If you are a grown-up person, there is something for you to think about. If you are younger, you will live in a dream.

Carlos June 23, 2014
By Carlos
Me parece encantadora la narradora "camuflada". Algunas descripciones imaginarias se parecen a mis sueños y otras reconstruyen pinturas. La recomiendo a mis amigos, en la seguridad de proveerles una narrativa de aventuras sin violencias inútiles y picardías sutiles.

Algunos no disponéis de Kindle y os cuesta trabajo manejaros con la aplicación de amazon para otros dispositivos. El que lo haya intentado sin lograrlo y le apetezca leer el cuento que me mande un mensaje y le envío una copia en PDF (aunque ese método no dé puntos para el concurso no quiero que nadie se quede con las ganas por cuestiones de tecnología).

Por si alguien quiere intentarlo y necesita instrucciones para comprar el libro en amazon aquí os dejo los pasos. 
1. Crearse una cuenta en amazon si no se tiene una previa, para ello te pide una dirección de correo electrónico y una contraseña. 
2. A la hora de hacer cualquier compra te pedirá más datos con los que completar la cuenta: nombre, dirección (para los envíos), y una tarjeta para los pagos. 
3. Una vez creada la cuenta, si no se dispone de Kindle, se puede descargar la aplicación que permite leer en formato Kindle en otros soportes (PC, Apple, tablet, teléfono). 
4. Tras bajar la aplicación, sólo hay que darle a "comprar en un click" y aceptar el pago para que amazon envíe el libro al soporte escogido. 
5. Si lo que se desea es opinar sobre el libro (con o sin compra) también hay que tener cuenta en amazon. En la página del libro se escoge "escribir una opinión", se pincha en las estrellas, se rellena la casilla y listo. 

Si no os apañáis, mi oferta sigue en pie. 

viernes, 18 de julio de 2014

Psiquiatras

Hay dos clases de psiquiatras, no hay que ser Einstein para percatarse de las diferencias entre ambos grupos, no son sutiles. Sin caracterizarme la perspicacia, mi trato con ellos al principio de la residencia me bastó para darme cuenta.

Por desgracia ese trato fue mayor del que nunca hubiera deseado. Confieso que no sirvo para esa especialidad, de intentarlo habría sufrido una crisis de todos y cada uno de los males de los pacientes el primer día. Sin embargo no todas las enfermedades de los psicóticos son mentales y en esa época tuvimos ingresada una paciente claramente más psiquiátrica que quirúrgica. Su ubicación en nuestro servicio estaba motivado por un problema de nula colaboración, uno de los rasgos de su personalidad, que complicaba el manejo de su cirugía y hacía casi inviable el alta. Tampoco podíamos remitirla a un centro de crónicos, no la querían en ninguno. Era de temperamento violento y tenía a todo el personal aterrado, y me incluyo en este grupo. A su habitación convenía entrar escoltada y armada con algún tipo de protección, una silla solía cumplir la función de escudo. No era recomendable soltar las defensas hasta cerciorarse de que la enferma no tenía al alcance de la mano nada que le sirviese de arma arrojadiza, incluso la misma silla valía para ser lanzada, por lo que había que tener la precaución de abandonar los objetos lejos de su posición, y por desgracia de la propia. En su presencia nadie debía despistarse ni una fracción de segundo o corría el riesgo de precisar atención en urgencias. En más de una ocasión así fue.

Los psiquiatras la visitaban a diario en un intento infructuoso de ajustarle la medicación. Eso me permitió conocerles y, pese a mi habitual despiste, percatarme de las peculiaridades de algunos. Concluí que se dividían en dos grupos: los absolutamente cuerdos y, el extremo opuesto, los prácticamente locos, casi indistinguibles de sus pacientes. Cierto que a nuestra enferma le daba lo mismo que le tratase uno u otro, no atendía más que a las voces de su cabeza.

¿En qué se diferencian unos y otros? La distinción es evidente. Los cuerdos son razonables, sensatos y coherentes, su equilibrio y su serenidad alcanzan niveles inimaginables, virtudes que destacan aún más frente a sus pacientes. Hay que tener la cabeza muy bien centrada para no trastornarse en medio de semejante ambiente laboral. Los otros son excéntricos, parten de una base tan singular que poco más se puede alterar sin considerarse patológica, estoy convencida de que escogieron la profesión no sólo por afinidad sino por necesidad. Tienen el don de descolocarte, no sé si además eso se considera como una forma de terapia, si te aclaras con ellos es o bien porque estás muy sano, o porque quizá compartas con ellos su idiosincrasia. Tratas en vano de seguir el flujo de su pensamiento y te pierdes en la maraña de su hilo conductor. Si persigues sus gestos y movimientos con la mirada, corres el riesgo de marearte, no son capaces de permanecer quietos, en un punto fijo, ni una fracción de segundo.

Si los psiquiatras del segundo grupo no parten de una naturaleza particular, la otra teoría, más preocupante, es que todo se pega, hasta los delirios. En ese caso hay que andarse con ojo y, por si acaso, tener echado el otro ojo a uno de esos psiquiatras del primer grupo. El hospital, y no sólo el hospital, está lleno de neuróticos y cualquier momento de debilidad puede afectar a una víctima susceptible. Sólo me falta empezar a dar saltos por la consulta para que mis pacientes confirmen sus teorías de que mis prisas son achacables a que no ando muy bien de la cabeza cuando, en realidad, si no mantuviese ese ritmo, me sería imposible hacer todo lo que pretendo sin multiplicarme (cosa que, salvo en las películas, aún nadie ha logrado).

miércoles, 16 de julio de 2014

Amanecer gaditano

Amanece. El mar duerme, las olas lo mecen. El océano sueña y, entre sueños, la luna lo abraza con su estela de plata. El alba avanza para acariciar el agua. El mar se encoge, se acurruca entre los pliegues de un edredón de niebla y espuma.

El sol asoma su rostro sobre el embozo del agua. El viento suspira, el mar se riza. Sol y luna, prendidos sobre mar y bruma, se funden por un momento en el esplendor de un beso. Nace el fuego de la unión de aquel abrazo. La tímida noche, que oculta secretos en sus tinieblas y guarda tras las estrellas promesas eternas, se sonroja. Encendido, bajo un manto reluciente, el mar aún duerme.

En silencio la luz se abre camino. La aurora se desliza de puntillas, se acerca despacio a la orilla. El sol se estira y un bostezo de marea baña la arena. Se levanta la neblina y el horizonte se aclara. Cuando los rayos la alcanzan, se hunde la luna en el agua. Las sombras se acortan y un mundo de formas se retrae bajo las rocas. El mar ruge, ya no queda oscuridad en la que refugiarse. 

lunes, 14 de julio de 2014

Vacío

It was not the feeling of completeness I so needed, but the feeling of not being empty. Jonathan Safran Foer 

Con frecuencia, al enterarnos de una mala noticia, nos quedamos fríos, se forma un hueco en nuestro interior, un hueco tan hondo, tan inmenso, que nos absorbe como un agujero negro y hace que nos sintamos vacíos. No es que no reaccionemos, es que sencillamente carecemos de capacidad de reacción. No es que nos suene increíble, es que es inconcebible. Se trata de algo que no puede ser, que no queremos que sea, que no deseamos saber y que, sin embargo, tenemos que saber para cerciorarnos de que no se trata de un error. Y sí, después de oírlo de nuevo, sigue siendo imposible.

¿Cómo actuar ante lo imposible?  Por mucho que nos esforcemos no llegamos a imaginárnoslo, es un hecho que se ha bloqueado sin procesar. No obstante, mientras seamos incapaces de razonar al respecto, no lo comprenderemos ni, por supuesto, lo asumiremos. No se puede aceptar, pero tampoco negar, somos conscientes de estar al borde de un abismo del que no vemos el fondo. ¿Preguntar? No es tan sencillo. ¿Cómo se pregunta sobre algo doloroso para todas las partes? Cada pregunta es clavar el dedo en la llaga, en la propia y en la ajena. Da tanto miedo que paraliza. Sin embargo una cosa está clara: de algún modo tenemos que tender un puente en ese vacío. ¿Con qué fuerzas? Con frecuencia no son otras que las de la desesperación trastocada en esperanza.