martes, 29 de julio de 2014

El Lama

"Bip-bip-bip-bip-bip" El busca suena con insistencia. Busco un teléfono para responder pero antes de encontrar un aparato libre una de las adjuntas de urgencias se acerca a mí.
- ¡Ha venido el Dalai Lama! - me dice sin aliento.
¿El Dalai Lama? ¿Qué le pasará? No creo que haya equivocado el hospital con un templo, el guirigay de la urgencia no se presta precisamente a la meditación, aunque a Dios se le invoque con frecuencia. El sonido más parecido a "Ommm" es la alarma del box de Rea, y todo es mucho más tranquilo cuando no suena. Si hay que repetirse algún mantra ese sería "no pierdas la calma, no pierdas la calma", eso sí, sin sentarse ni levitar, sino con los ojos bien abiertos y sin parar de correr por los pasillos.

El lama es, justamente, el motivo de mi llamada. Los médicos que hacen corro alrededor de la puerta de mi box, dispuestos a no perder detalle del evento, me abren paso cuando llego. En el interior me esperan dos monjes, ambos ataviados con túnicas de color azafrán. Por fortuna uno de ellos actúa de interprete. El otro es el causante de revuelo, aunque no tardo en enterarme de que no es el Dalai sino su representante en este viaje: un venerado Rimpoché. Independientemente de su jerarquía, para mí es mi paciente.
- Buenos días - saludo, y enseguida voy al grano. - Cuénteme qué le ocurre.
La voz que me responde es ronca. El traductor me explica el problema. Su eminencia se ha caído en la ducha y se ha golpeado en la tráquea. El que apenas pueda hablar no es un signo prometedor. Afortunadamente no presenta dificultad para respirar, aunque sí que le duele al tragar.

Le exploro. No crepita aire en el cuello ni hay nada que sugiera fractura de cartílagos. La garganta está roja y la laringe inflamada y con edema. Si progresa podría comprometer la vía aérea. Hay administrarle tratamiento inmediatamente. Dada la cantidad de público asistente se hacen apuestas con el pronóstico de qué enfermera será más rápida. Añado que conviene dejarle en observación para comprobar que la medicación hace el efecto deseado.

Con las personalidades todo tiende a complicarse, no es la primera que atiendo a una y este caso no es la excepción. Entre los compromisos de su agenda del día tiene uno ineludible: una entrevista con la Reina.

Mi enfermo no es joven, sólo cuenta con 80 añitos en su haber, pero sí que es sano. Dada la situación cargo las tintas con el tratamiento, no estoy dispuesta a quedarme corta en las dosis y que algún escolta se vea en la tesitura de tener que abrirle el cuello a un monje asfixiado delante de Su Majestad. Veo difícil mantener el protocolo y la compostura bajo semejantes circunstancias. Eso sí, le hago prometerme que volverá esa tarde a verme. No dudo que lo cumpla, es una promesa sagrada.

En el ínterin aprovecho para llamar a mi adjunto localizado y contarle la película. La historia despierta de tal modo su interés que se apunta a participar en la segunda parte. A la hora convenida los lamas me encuentran al lado de un doctor hecho y derecho (o más o menos; unos pantalones de cuero verdes, a juego con la chaqueta de pijama de quirófano, y unas chanclas de surfista no son el atuendo de un médico al uso, pero sí de mi adjunto). Mi tratamiento ha sido un éxito. En realidad ha superado mis expectativas y las de mi paciente. De un modo milagroso le he curado hasta los dolores y las molestias de su artrosis (ya he comentado que no era joven y el pobre tenía sus achaques, pero con dosis antiinflamatorias calculadas para elefantes no hay reuma que se resista). Antes de marcharse el monje me pregunta esperanzado si puedo pautarle la medicación a modo de mantenimiento. Por desgracia mi respuesta es no, no es para eso, está lejos de mi intención convertir a nadie en un adicto al dopaje.

Al día siguiente compruebo la evolución favorable de mi paciente en una visita domiciliaria. Como agradecimiento por nuestras atenciones hemos sido invitados a una recepción privada y a tomar el té con pasteles y pastas en el chalet de los amigos que le alojan en la urbanización de Algete (no es en la Zarzuela pero nos da igual). Es una casa impresionante, con un salón inmenso a varias alturas con distintos ambientes y magníficos jardines; un lugar que invita a sentarse, relajarse y meditar. Igualito que el hospital.

domingo, 27 de julio de 2014

Con las zapatillas rojas

Charms strike the sight, but merit wins the soul. Alexander Pope.

Busco un hueco entre tus brazos. Me hundo en tu piel hasta aspirar tu olor. Hueles a jabón y a esencia de limón con especias, a hierba fresca y a bosque. Respiro hondo y aguanto el aire. Cierro los ojos para ver la parte de mi yo que rebosa hasta salir cuando soy feliz.

En esta ocasión le ha dado por bailar por la habitación. Lleva puestas las zapatillas rojas del cuento, esas que, a pesar de estar malditas, siempre deseé tener. Me acurruco a tu lado y mi otra parte estira los brazos. Se eleva sobre las puntas de los pies y da vueltas sin parar. El momento se alarga. La música acelera, el aire vibra y mi yo gira. Me dejo llevar por la alegría de sus piruetas.

Oigo el sonido de la sangre que late dentro de mí; un rumor que fluye en ondas, que se pliega y se eleva con cada compás. Todo mi cuerpo danza en mi interior. Siento cosquillas de vals y pasión de tango. Los arcos de los violines se deslizan por mis venas, ascienden en un acorde que me pone el corazón en la boca y pinta una sonrisa en mis labios. No sé cantar, tampoco en sueños, pero la música no necesita mi voz, le basta el silencio y, si acaso, algún beso. Entre tus brazos soy danza, soy música en movimiento, soy feliz in crescendo.

It is true that those we meet can change us, sometimes so profoundly that we are not the same afterwards, even unto our names. Yann Martel

Variaciones de Feliz Cumpleaños ♫ ♬♪♩♭♪

sábado, 26 de julio de 2014

One Giant Leap (Temp Track) Original Aspect Ratio



Érase una vez una ranita encantadora. No, no era un príncipe encantado. No, tampoco es un cuento de magos malvados, el hechizo al que sucumbió nuestra protagonista era de naturaleza distinta. La ranita vivía atrapada en una de las ramas más altas de un árbol rodeada por un gran abismo. Aunque no les pasaba nada, no confiaba en sus patas a la hora de saltar. Como todas las ranitas, era calva, no poseía los cabellos de Rapunzel para salir de allí. En realidad no contaba con casi nada para escapar, era chiquitina, débil y un poco cobarde. Una joya de animal, pensaréis. Sin embargo también tenía su corazoncito... Quizá hubiera esperanza para la ranita, quizá sólo necesitara un pequeño empujón. ¿Y si no fuera tan pequeño? ¿Qué podría convertir a la ranita en un héroe? ¿Magia? ¡Pero si no hay magos en esta historia!

viernes, 25 de julio de 2014

Un cuento de Lavanda

Me encanta este cuento de mi amiga Lavanda. La manera en la que comienza a contar la historia, como si la desenredase de una madeja hecha de muchas otras, es fantástica, te atrapa.

El cuento del pétalo de rosa

Cuentan de un sabio que un día, tan pobre y mísero estaba, que sólo ….¡No!…ésto ya está escrito… empezaré de nuevo…

En  casa de un cerrajero, entró una serpiente un día, y la insensata…Hummm…espera, ésto también me suena, creo que ya lo he leído antes…

Antes sí, -dijo la ardilla- Pero ahora ya no brilla, y parece de hojalata… ¡No, no, noooo!.  Salid de mí, Ideas! Lo que yo busco es un cuento nuevo que hable de un organista, una escalera y una cabra.

Cuentan que un día, hace muchos años… tantos que ni siquiera los más viejos del lugar saben dar datos exactos de las fechas… apareció en el pueblo un viejo músico… (creo que éste es un camino más adecuado: no me suenan los árboles de la entrada ni los balcones que franquean las casas porticadas que aparecen ante mí. Definitivamente, no he estado aquí antes. Este lugar puede ser el escenario del cuento que ando buscando.)

El viejo músico atravesaba una etapa de cambios. Aun no hacía una semana que se planteó escapar de una existencia que ya no le proporcionaba esa chispa de lo inesperado que le mantenía en una eterna juventud.

Su vida se había asentado de tal manera que cada uno de los días era copia exacta del anterior y del siguiente, con lo que fue tomando conciencia de su gradual envejecimiento.  Esto no le gustó, de manera que una mañana hizo sus maletas, (tarea que, por otra parte, siempre le resultó algo desesperante y odioso) y se fue de casa sin echar la llave, en busca de un lugar nuevo en el que empezar una vida nueva.
 
Caminó los caminos, recorrió los recorridos, pero cuando halló al culpable…¡Ay!   ¡Nooooo! esto último bórralo.  Me viene a la cabeza acompañado de una preciosa melodía y una acariciadora voz que reconozco.

 Caminó los caminos, recorrió los recorridos y, después de interminables jornadas agotadoras, entró en la plaza porticada de aquel pueblo, que le pareció acogedor. Tanto que se quedó a pasar la noche, estimulado por un olorcillo a chocolate negro relleno de sabroso licor que se apreciaba en el aire procedente de la ventana de una casa cercana.

Hacia allí se dirigió, cargado con lo que quedaba de su equipaje, el resto lo había ido cambiando por viandas a los viajeros que, como él, andaban desorientados por los caminos.

Llamó a la puerta y, tras esperar unos minutos que le parecieron eternos, oyó que se acercaban unos pasos rítmicos, cadenciosos, que retumbaron en su cerebro marcando el compás de una historia a punto de empezar.

Alguien abrió la puerta, pero cuando el músico miró hacia la oscuridad no vio a nadie en el umbral. Sin embargo, sí notó una fuerte presencia que le invitaba a entrar. Con pasos inseguros, se adentró en la casa que emanaba un delicioso perfume a flores aromáticas, mezcladas con el tentador aroma del chocolate que le había hecho de lazarillo desde la calle.

Decidió prescindir del sentido de la vista, pues intuyó que en aquel lugar no iba a necesitarlo. Cerró los ojos  y abrió de par en par las ventanas de la nariz, dispuesto a no perderse ni uno solo de los aromas que campaban a sus anchas por todos los rincones de aquel espacio desconocido.

Caminando a ciegas, tropezó con algo que le pareció una silla. Tanteando con las manos localizó una mesa preparada ante él con una deliciosa cena y se dispuso a dar buena cuenta de ella. Con sorpresa comprobó que los sabores, en la oscuridad, eran mucho más intensos, más embriagadores, y disfrutó de ellos como nunca. Hasta que sintió que el sueño le rendía y así, sin siquiera levantarse de la mesa, se dejó deslizar lánguidamente hacia las profundidades de lo onírico.

Pasó toda la noche y parte de la mañana siguiente durmiendo como si hubiera entrado en coma. Ni los trinos rabiosos de los pájaros ni el ajetreo constante en la plaza al otro lado de la ventana consiguieron sacarle de su sopor.

A eso del mediodía, un insolente rayo de sol se coló en el cuarto y se posó sin ningún pudor sobre la frente del músico, que abrió los ojos sorprendido de encontrarse tendido sobre una preciosa cama rococó decorada con volutas, rocallas y hojas de acanto (afortunadamente observó que no acababan en puntas de navaja, detalle que habría resultado imperdonable a la vez que incongruente con el buen gusto de su desconocido anfitrión).

Se levantó y se dirigió al lugar que supuso la cocina en que había cenado la noche anterior. La mesa estaba preparada con un desayuno a base de zumos de fruta, crujientes tostadas caseras y dulces mermeladas de diferentes sabores, todo un lujo para aquel estómago acostumbrado a prescindir de la dulzura.

La estancia, iluminada por el sol, era mucho más espaciosa de lo que le pareciera la noche antes. Todo era blanco y la luz se enseñoreaba del espacio haciendo que casi dolieran los ojos.

A la mesa estaba sentada una mujer que, ante sus dudas, le hizo un gesto invitándole a acercarse. Tímidamente, se sentó en la silla que le esperaba frente a aquella mujer que nunca había visto antes. Al mirar su rostro, reconoció cada una de sus facciones, sus pequeñas arrugas, sus profundos ojos oscuros y la luz que los vivificaba le hizo sentir que, finalmente, había llegado a su destino.

Ella cogió una tostada del cestillo que había en la mesa, al lado del florero de cristal que albergaba una única rosa roja. Como si estuviera celebrando una ceremonia, untó con delicadeza el pan con la cremosa mantequilla que ella misma había elaborado esa mañana. Colocó en el centro de la tostada un pétalo de la rosa y acercó su mano al músico, ofreciéndole el pan mientras miraba en sus ojos el reflejo de su propia mirada.

Se sintió tan perdido, nadando en aquellos ojos que reflejaban toda la tristeza del mundo, que no fue capaz de tragar un solo bocado. Se limitó a dejarse acariciar por aquellos ojos  y sus compuertas se abrieron de pronto, dejando escapar todo el cansancio acumulado en siglos de existencia. Toda la desilusión, la frustración, se desbordaron de sus párpados en forma de torrente.

Y lloró y lloró toda la tarde, hasta que se hizo de noche, y las lágrimas lavaron al pasar todo el dolor de su alma, y se sintió un hombre nuevo, recién estrenado.

Juntos decidieron pasar de las cabras y las escaleras: ese momento era solo para ellos. Ya tendrían también, algún día,  la cabra y la escalera, su oportunidad de salir del mundo de las sombras.

jueves, 24 de julio de 2014

Cuestionario de Proust

Leí hace poco una entrada en otro blog sobre el cuestionario de Proust, un test de personalidad al que el escritor respondió en su adolescencia. Como podéis comprobar por este post, decidí imitarle al menos en eso.

El rasgo principal de tu carácter (Le principal trait de mon caractère). Difícil de definir, al menos para mí, poseo cualidades y defectos y en función del momento predominan unos u otros. Soy soñadora, optimista, quijotesca y desordenada, una combinación poco práctica. Puedo ser gruñona o encantadora. Se me dan mal los términos medios. Sé cuál me gustaría que fuese el rasgo principal de mi carácter: hacer honor a mi nombre (a veces hasta lo consigo, según me dicen los que me aprecian). Creo que los que me conocen responderían mejor y más objetivamente a esta pregunta que yo.

La cualidad que prefiero en un hombre (La qualité que je préfère chez un homme ). La sensatez y la bondad.

La cualidad que prefiero en una mujer (La qualité que je préfère chez une femme). Sensatez y bondad. Sea hombre o mujer son mis cualidades preferidas en cualquier ser humano, la inteligencia es un gran plus.

Lo que más aprecio de mis amigos (Ce que j’apprécie le plus chez mes amis). Que sean mis amigos. Ser amigo del alguien no es tan sencillo, requiere afinidad y buena disposición.

Mi principal defecto (Mon principal défaut). Mi impaciencia. Quizá no parezca un defecto demasiado grave pero cuando degenera en irritabilidad resulta preocupante. Es una irritabilidad explosiva, brusca y difícil de controlar, de la que una se arrepiente casi en el mismo instante.

Mi ocupación preferida (Mon occupation préférée). Leer, escribir, soñar despierta y estar con quien quiero.

Mi sueño de felicidad (Mon rêve de bonheur). Hacer felices a los que quiero. ¿No es un bonito sueño? No es el único, tengo un millón de sueños, lo importante no es si se cumplen sino tenerlos.

¿Cuál sería mi mayor desgracia? (Quel serait mon plus grand malheur?). Defraudar a los que quiero. Defraudar no es lo mismo que discrepar, se pueden tener diferentes opiniones y creencias y discutir sobre ellas con libertad, incluso con vehemencia, pero sin imponerlas. Defraudar afecta a los valores más básicos, hace daño, y esa traición implica la pérdida de la estima y la confianza.

El país en el que me gustaría vivir (Le pays où je désirerais vivre). Me conformo con que sea tranquilo, que tenga luz, bosques y mar y la gente a la que quiero a mano.

El color que prefiero (La couleur que je préfère). Aquí Proust responde que no puede escoger un color concreto, que lo que importa es la armonía. Estoy de acuerdo. Me fascinan los colores de la naturaleza, tonos luminosos, sin estridencias: las hojas de otoño, la puesta del sol, el verde azulado del agua y el azul profundo del mar al atardecer, la blancura deslumbrante de la nieve y la palidez de alabastro de la luna, los pétalos perlados de las rosas y el arcoiris con todos sus matices.

La flor que me gusta (La fleur que j’aime). La peonía con su profusión de pétalos apretados, a punto de desprenderse, y el sencillo jazmín, su aroma está lleno de recuerdos.

El ave que prefiero (L’oiseau que je préfère). El ruiseñor por su canto y el águila por ser la reina de las alturas.

Mis autores favoritos en prosa (Mes auteurs favoris en prose). Jane Austen. John Steinbeck. L.M. Montgomery.

Mis poetas favoritos (Mes poètes préférés). Cervantes (las poesías que incluye en el Quijote son mis favoritas). Bécquer.

Mis héroes de la ficción (Mes héros dans la fiction). Athos. Don Quijote.

Mis heroinas favoritas de la ficción (Mes héroïnes favorites dans la fiction). Anne (de Persuasión). Anne of Green Gables.

Mis compositores preferidos (Mes compositeurs préférés). Tchaikovski, Beethoven, Falla.

Mis pintores favoritos (Mes peintres favoris). Van Gogh. Velázquez.

Mis héroes de la vida real (Mes héros dans la vie réelle). Mandela.

Mis heroínas de la historia (Mes héroïnes dans l’histoire). Madame Curie.

Si no fueses tú quién te gustaría ser: Esta pregunta es la más difícil de responder en mi opinión. Una se pasa la vida corrigiéndose para llegar a parecerse a su ideal. Ese ideal surge de la unión de rasgos de aquellos a los que admira, los héroes antes mencionados y los héroes más queridos de la esfera familiar. Queremos ser nosotros mismos pero mejorados.

Mis nombres favoritos (Mes noms favoris). Miguel, María. Mi nombre me encanta, Sol, es luminoso y musical. No entiendo por qué la gente se empeña en alargar sus tres letras con prefijos que lo estropean.

Lo que odio sobre todo (Ce que je déteste par-dessus tout). La maldad en general y la crueldad en particular.

Personajes de la historia que más desprecio (Personnages historiques que je méprise le plus). Hitler. Los dictadores. Los terroristas.

El hecho militar que más admiro (Le fait militaire que j’admire le plus). Seguro que hay algún hecho militar admirable que ahora no recuerdo, o quizá no sé toda la historia que debiera. ¿Hay alguno pacífico, sin víctimas? Más que admirar el hecho militar en sí me fijaría en sus ideales, aunque no se suele luchar por los ideales sino por los intereses. Escogería la guerra de secesión americana por la abolición de la esclavitud, pese a que en realidad, en muchos casos, sólo cambió de nombre. Incluiría la Reconquista, nos quejamos del estado actual de las cosas pero no me quiero ni imaginar lo qué sería ahora España si siguiese en manos árabes.

La reforma que me parece más importante (La réforme que j’estime le plus). La aplicación en serio de los derechos humanos, supongo que un paso en ese sentido pasaría por dejar de financiar las guerras.

Como me gustaría morir (Comment j’aimerais mourir). Contenta. Sin dar la lata y sin preocupaciones.

Estado actual de mi espíritu (État présent de mon esprit). Fluctuante. Ahora mismo no estoy en uno de esos gloriosos momentos de lucidez en los que todo se ve con claridad. ¿Alguien sabe cómo atrapar esos instantes para conservarlos? El recuerdo no funciona igual de bien.

Faltas que me inspiran la mayor indulgencia (Fautes qui m’inspirent le plus d’indulgence). Las debilidades que no hacen daño a nadie.

Mi consejo (Ma devise). Vivir el presente, no olvidar lo entrañable del pasado y fijarse siempre en el lado bueno de las cosas. Nunca perder la esperanza.

¿Alguien más se anima a contestar?

martes, 22 de julio de 2014

Aullidos de luna

There are nights when the wolves are silent and only the moon howls. George Carlin.

La luna aúlla en silencio. Son aullidos de soledad en un cielo sin estrellas. Es una luna de alabastro, tan pálida que apenas se distingue en medio de las tinieblas. Debajo se recorta la negrura de las montañas de picos tan afilados que muerden el aire, se levantan sombras de bosques helados, se extiende el vacío nebuloso de la estepa. Es un mundo opaco, de contornos dibujados sobre la más tenebrosa de las penumbras.

La luna aúlla. Nada responde a su sonido, ni siquiera el eco le devuelve el grito. El viento está quieto, no susurra entre los árboles, ni silba al pasar entre las rocas. El océano no respira, sobre su lecho no descansa el espejo de la noche. No hay estelas en el agua, sin senderos que le guíen, el mar olvida el camino. No se mueven las olas, no las empuja la brisa para romperse en la orilla.

La luna aúlla. Tiembla, tiene miedo. Cuelga del abismo de una noche sin sueños.

lunes, 21 de julio de 2014

Opiniones de Paloma en amazon

¿Y si en vez de una Paloma fuese una Cigüeña?
¿Le llevaría bebés a Marla?
Aunque las ventas de mi libro de Paloma estén casi paralizadas, las opiniones de mis lectores ya las quisieran para sí escritores consagrados. A pesar de que descubro fallos cada vez que lo miro, me puntúan con generosidad y cariño, con 4 y 5 estrellas sobre 5. Me ilusiono como un niño con cada comentario. ¿Cómo resistirme a mostrarlos en el blog? Mil gracias.

Sí, sé que la ilustración de este post no es una paloma, ni tampoco un cuervo. Mea culpa. No he podido evitarlo. ¿Cómo se las habría apañado Marla con una cigüeña parisina? ¿Se desarrollaría su instinto maternal?

Un relato que te hace amar leer, 19 de julio de 2014
Por bikemaster
¿Recuerdas ese libro, ese cuento que te hizo amar leer? Éste es uno de ellos. Sumérgete en un mundo mágico.

Una bonita y agradable historia, 7 de julio de 2014
Por Daniel
Muy recomendable para todas las edades. Historia amena y divertida. Para compartir con tus hijos y pasar un rato agradable.

Es una historia muy amena y divertida, 26 de junio de 2014
Por M. Soledad Salazar
La historia de Paloma es bastante original y entretenida. Sus personajes, aunque entren en categorías muy usuales en la literatura infantil, tienen unos rasgo muy peculiares que los convierten en seres con personalidad propia. Por otra parte, las desventuras (más que aventuras) que componen el núcleo narrativo, forman un entramado lleno de humor y sorpresas. Me ha hecho pasar un rato estupendo.

De las que crean lectores, 25 de junio de 2014
Por Yo Misma
Cautivadora historia de las que aficionan a la lectura de por vida.
Engancha e hipnotiza con su magia y su derroche de imaginación.
Totalmente recomendable.

Fantástica, 24 de junio de 2014
Por Juan - Ver todas las opiniones
Una historia que te cautiva de principio a fin. Muy recomendable para todas las edades y en especial para los amantes de la literatura mágica.

Fluido, imaginativo, sencillo, 23 de junio de 2014
Por Sintonnison
Necesitamos más libros así, que atraigan el interés de los más pequeños por la lectura y que entretengan, hasta fascinen, a los adultos. Hay magia en la historia, como la hay en la narración.

Bello y asombroso, 22 de junio de 2014
Por Javier Comas Carrasco "javier.fran" (Mostoles, Madrid Spain)
Un cuento para leer a tus hijos y que además te fascine como adulto. Muy recomendable, no deberías dejar de leerlo.

También en amazon.com

Witty story for all ages June 22, 2014
By V
Beautifully written, it is enjoyable to witness the author's command of the language to take you into an ageless story that makes you think.

Amazing story June 24, 2014
By Francisco
This story keeps your attention all the time. It is full of surprises, but everything is, in the realm of imagination, acceptable. If you are a grown-up person, there is something for you to think about. If you are younger, you will live in a dream.

Carlos June 23, 2014
By Carlos
Me parece encantadora la narradora "camuflada". Algunas descripciones imaginarias se parecen a mis sueños y otras reconstruyen pinturas. La recomiendo a mis amigos, en la seguridad de proveerles una narrativa de aventuras sin violencias inútiles y picardías sutiles.

Algunos no disponéis de Kindle y os cuesta trabajo manejaros con la aplicación de amazon para otros dispositivos. El que lo haya intentado sin lograrlo y le apetezca leer el cuento que me mande un mensaje y le envío una copia en PDF (aunque ese método no dé puntos para el concurso no quiero que nadie se quede con las ganas por cuestiones de tecnología).

Por si alguien quiere intentarlo y necesita instrucciones para comprar el libro en amazon aquí os dejo los pasos. 
1. Crearse una cuenta en amazon si no se tiene una previa, para ello te pide una dirección de correo electrónico y una contraseña. 
2. A la hora de hacer cualquier compra te pedirá más datos con los que completar la cuenta: nombre, dirección (para los envíos), y una tarjeta para los pagos. 
3. Una vez creada la cuenta, si no se dispone de Kindle, se puede descargar la aplicación que permite leer en formato Kindle en otros soportes (PC, Apple, tablet, teléfono). 
4. Tras bajar la aplicación, sólo hay que darle a "comprar en un click" y aceptar el pago para que amazon envíe el libro al soporte escogido. 
5. Si lo que se desea es opinar sobre el libro (con o sin compra) también hay que tener cuenta en amazon. En la página del libro se escoge "escribir una opinión", se pincha en las estrellas, se rellena la casilla y listo. 

Si no os apañáis, mi oferta sigue en pie.