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martes, 18 de noviembre de 2025

Gestionando el 7 (por hermanita)



El 17 de noviembre es un día en el que los recuerdos se agolpan, son recuerdos agridulces de momentos alegres y llenos de vida que quedaron atrás, pero que siempre están presentes, porque aferrarse a lo bueno hace que lo triste se sobrelleve de otra manera y uno no se quede debajo de las mantas, hecho un guiñapo, hasta que  pase. La vida sigue y trae rutina y obligaciones, pero también alegría y esperanza. La página queda ahí, sin terminar de pasar, y mientras se escriben otras nuevas, como estas palabras de hermanita. 

 Llevaba semanas garabateando ideas y pensamientos preparándome para la inminente llegada de este día, el 17 y el año 7. En estos meses, en los que se nos remueven los fantasmas y las sombras de ese día trágico y tirano, siempre parece que los números adquieren un valor emocional que trasciende su concepción numérica. Este año le toca al 7. 

El 7 siempre ha sido mi número favorito. El número de El Buitre o de Raúl… no sé por qué pero siempre me ha gustado. El 7 era una nota relativamente buena en el colegio, con un siete sabías que estabas en el notable, era más que aceptable. 

7 fue, también, el primer cumpleaños que celebró Jaime sin Jorge. Recuerdo que me daba pavor imaginarme solo cómo sería ese día, así que fui a hablar con Jaime y le expliqué que, como iba a ser el primer cumpleaños sin papá, lo mismo ese día estábamos tristes, y que no pasaba nada. Me miró con sus ojos grandes y nunca olvidaré su respuesta, me dijo, “yo creo que ese día no mamá”. Me sonreí, si alguien iba a disfrutar de su cumpleaños estaba claro que iba a ser él, hijo de la vid y nieto del sarmiento, y con la suficiente ingenuidad y alegría como para compensar una ausencia tan grande como esa. Realmente lo disfrutó, y todos fuimos capaces de disfrutarlo con él, aunque en mi caso con una pena enorme de no poder compartir con su padre ese paso más en la vida de nuestro pequeño. Ese vacío sé que es cruelmente irreversible. 

7 años de ausencia… parecen tantos y tan pocos a la vez. Es tremendo pensar que Jaime ha pasado ya más años de vida sin su padre de los que ha compartido con él, sin hablar de mi pequeña. Es cierto que lo tenemos muy presente y recordamos tantos momentos vividos, que a veces parece que no ha pasado casi el tiempo, pero también sé que hay muchos momentos por vivir en los que esa figura será irremplazable. La ausencia este año del abuelo Paco parece que lo pone aún más de manifiesto, porque una de las personas que te sirven de apoyo y de consuelo en este día gris, no está tampoco presente para compartir ese dolor o tristeza. La soledad o la sensación de pérdida es mayor cuando te falta uno de esos apoyos. 

Y tratando de buscar la luz en un día como hoy, me quedo con algo que me dijo mi querida amiga del alma, que perdió a su madre con 4 años y pasó casi a ser una hija adoptada en mi familia.  Me comentó que si alguien le diera a elegir ir marcha atrás en el tiempo y haber podido crecer con su madre, que no sabría qué habría elegido, porque las personas que había conocido, sus hijos, quizá no existirían en ese otro escenario, y, a pesar de lo mucho que había echado de menos a su madre en muchos momentos, no arriesgaba perder lo que tenía. 

Y por muy duro que parezca, ese deseo es algo que me da mucha fuerza también para seguir luchando, convencida también de que es el deseo que Jorge tendría para todos, que en esta vida 2.0 que nos ha venido impuesta su ausencia pese menos que los momentos buenos que podamos construir. Siempre va a estar presente, no tengo ninguna duda de que no se pierde ni una fiesta, pero no querría estarlo desde el dolor sino desde el recuerdo de su vitalidad y fuerza.

viernes, 17 de noviembre de 2023

Han pasado 5 años (por hermanita)

Ha pasado el tiempo, no he dejado ni un momento de pensar en los viejos sueños, en las noches de concierto en un bar…. 

Así comenzaba la canción que Amaral dedicó a las víctimas del 11M, una estrofa que ha resonado tantas veces en mi cabeza en estos últimos 5 años... tantas.

La nostalgia se apodera de mi inevitablemente. Son muchos recuerdos muy felices llenos de salidas, viajes, amigos y noches eternas en las que el futuro estaba cargado de ilusión. Era impensable que nada malo pudiera ocurrirnos, para mí era impensable tener otra vida. 

Este año, no sé por qué, me revuelven los 5 años como si el número tuviera un significado “especial”. Parece increíble que ya hayan pasado 5 años y que a la vez tan solo hayan pasado 5 años, porque la vida ha seguido como si nada, el mundo no se ha detenido como yo hubiera querido entonces y de pronto, me he dado cuenta, de que llevo 5 años tratando de aprender a vivir de nuevo, a veces con mejor resultado que otras, pero en cualquier caso avanzando más allá de la inercia.  

No sé dónde leí que el duelo dura 5 años. Desde luego quien lo escribió no ha vivido un duelo de verdad, porque dudo mucho que dentro de 3 días me vaya a levantar y la tristeza, la nostalgia o la soledad que siento muchas veces vayan a desaparecer. Por supuesto que he sido capaz de rehacer muchas partes de mi vida y he vuelto a vivir momentos felices, pero no soy la misma persona, llevo conmigo heridas que se abren aunque no quiera y que no puedo controlar como antes. Ese duelo, heridas, cicatrices, o como queramos llamarlas, no se van, nunca.  

aunque sí he pasado lo peor de esa canción, “esa madrugada, que parece nunca acaba” sigue sonando en mi cabeza muchas veces sin quererlo esa estrofa que te pone los pelos de punta y te llena los ojos de lágrimas “quédate conmigo, hasta que la luz se haga”, ese estribillo que tantas personas, tantas noches, hemos abrazado para dormir. 


Así, que pienso, que si 5 años me parece que no son nada, porque sigo echando muchísimo de menos a Jorge,  también han sido mucho, y los que mejor lo reflejan son los niños, y todos los cambios y cosas nuevas que me presentan cada día.  Ellos me llenan la vida de desafíos, algunas veces dudo de si estoy preparada para afrontarlos, pero su alegría y su ilusión me recuerdan que estamos aquí construyéndonos  una nueva vida que vamos viviendo (no sobreviviendo).  

Ya no tengo 20 años y no puedo pasarme las noches de concierto en un bar, y tengo muchas responsabilidades que no tenía entonces, pero ahí vamos, tratando de disfrutar de las oportunidades que la vida nos pone por delante, porque si hay algo que me han enseñado esas heridas es a no vivir a medias

sábado, 14 de mayo de 2022

La belleza permanece

 La belleza, la alegría, el brillo de la mirada, los gestos compartidos con el tito, siempre llenos de amor, con esa complicidad y esa ternura; y su sonrisa, espontánea e inolvidable. 



«Oda a la inmortalidad»

Aunque el resplandor que
en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas.

Aunque mis ojos ya no
puedan ver ese puro destello
Que en mi juventud me deslumbraba

Aunque nada pueda hacer
volver la hora del esplendor en la yerba,
de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos
porque la belleza subsiste siempre en el recuerdo…

En aquella primera
simpatía que habiendo
sido una vez,
habrá de ser por siempre
en los consoladores pensamientos
que brotaron del humano sufrimiento,
y en la fe que mira a través de la
muerte.

Gracias al corazón humano,
por el cual vivimos,
gracias a sus ternuras, a sus
alegrías y a sus temores, la flor más humilde al florecer,
puede inspirarme ideas que, a menudo
se muestran demasiado profundas
para las lágrimas.

1807

William Wordsworth

martes, 10 de mayo de 2022

Difícil tarea

Siempre me ha encantado el que mi cumpleaños casi coincidiese con el del tito Anto y la tita Chani, me hacía sentirme más cercana a ellos y por eso algo especial, como ellos. Este año el tito y yo nos hemos quedado sin nuestro tercero, el torbellino de alegría familiar y sus tartas especiales, las preferidas de cada uno, que preparaba por complacer al homenajeado, y a todos los demás. Con la tita, con sus ojos brillantes y su sonrisa, el ambiente se cargaba de entusiasmo, de planes y de actividad. Disfrutaba cada momento. Todos los recuerdos están impregnados de su energía inagotable, siempre tan positiva, sin perder el ánimo, pendiente cada momento de hacer feliz a todo el mundo. Ser feliz para hacer felices a los demás, dice el tito, y esa ha sido su vida y su mejor lección, como bien refleja la Señora en su felicitación de este año.

Cuando volví de Linares  a primeros de mayo es cuando me di cuenta de que estábamos a pocos días de tu cumpleaños  y que como suelo hacer todos los años cuando llegan estas fechas, tenía que ponerme a pensar en qué motivo podría ser apropiado  para  escribir y felicitarte, El problema era que estaba totalmente bloqueada y sin ánimo para escribir nada amable desde la pérdida de la tita Chani.  Pensaba y buscaba ideas, pero lo único que  encajaba en mi panorama interno eran unos versos extraídos  de  Cuadernos de Patología humana, un libro de poesía escrito por un médico mexicano, que resumían el día a día de vuestra profesión y de lo vivido por nuestra familia en Córdoba: 
                         (....) Diagnóstico.                                                                 Pronóstico.
                                 Tratamiento.
                                 En otros términos:
                                                      Destino.
 
Pensé entonces que como no encontraba la forma era el momento de dejarlo, que ya te felicitaría por teléfono y tú lo comprenderías, pero la imagen de la tita se me venía a la cabeza y me decía que de ninguna manera, que ella no puede ser la causa de esa decisión, que eso de que no sé qué decir lo puedo ir olvidando, que me ponga y ya veré como algo sale; por lo menos que te diga que todos te agradecemos lo que haces por la familia cada año para que nos sintamos mejor  y que si ella no ha salido del ictus no ha sido porque tus colegas de la UCI de Córdoba no se lo hayan tomado con todo el interés del mundo para sacarla adelante. Que recuerde  la advertencia de tu profesor, en la ceremonia final de carrera, de que  la Medicina no era una ciencia exacta y que esa inexactitud los buenos profesionales la suplís con esfuerzo, entrega, cariño, atención, cuidado, preparación, trabajo, pero que por desgracia en su caso no ha sido suficiente, mientras que tus enfermos de Rendu sí que se benefician de esos extras que le pones a tu profesión. Que después de una experiencia como la de los últimos meses tengo que insistir en ese agradecimiento por todo lo que te preocupas por nosotros.  
  .  
Sé que tiene toda la razón. Solo he tenido que retroceder un poco en el tiempo y la he sentido tan animosa como siempre, diciéndome en situaciones complicadas y como si fuera lo más normal del mundo, que hay que sobreponerse, - sí, sobreponerse-,  una palabra que ella practicaba y aconsejaba practicar cada vez que las cosas se torcían. (La pena es que en este caso se han torcido tanto que no se ha podido evitar lo inevitable).  Y en esta difícil tarea de sobreponernos estamos, ayudados de la memoria para mantener siempre su presencia y su carisma entre nosotros. 

Sintiendo su abrazo y su cariño te envío puntualmente estas líneas, como hubiera sido su deseo. A él nos unimos todos los que te queremos.para que tengas un muy feliz cumpleaños. 

lunes, 16 de marzo de 2020

Madurar

When we are young, the words are scattered all around us. As they are assembled by experience, so also are we, sentence by sentence, until the story takes shape. Louise Erdrich

Cumplir años puede ser solo una celebración y regalos, un simple regreso a la infancia y a la ilusión de ese día, pero también significa crecer y con eso madurar. Madurar no es algo que todos los adultos consigan, por muchos años que tengan. El motivo no es otro que esa maduración no es fácil sino que viene de aprender, y no solo de las cosas buenas, del ejemplo de otros, sino de reconocer y corregir errores, superar desengaños y malos momentos. Asumir responsabilidades, preocuparse por los demás y ponerse en su pellejo no es algo que se consiga de la noche a la mañana. Se supone que todo pasa, lo bueno y lo malo, lo que ocurre es que lo segundo parece eterno. También hay momentos en que las bofetadas de la vida te caen encima una tras otra y aguantar el tipo y mantener el ánimo es cada vez más difícil.

¡Un cumpleaños en casa y sin salir! ¿Por qué? ¿Es un castigo? ¡No es justo, no se merece! Esa es otra lección, la vida no es justa, y ya puestos, la justicia humana tampoco. Sin embargo en este caso no hay castigo sino solo es una medida de protección. Es una llamada a la responsabilidad de todos y cada uno ante los demás, amigos, familia y desconocidos, en eso consiste la salud pública, en protegernos unos a otros, y por supuesto a los más débiles. Es una consecuencia de una medida necesaria ante una situación preocupante que desborda los recursos con los que se puede hacer frente a ella.

Es mala pata que el cumpleaños de Ciclón caiga en plena crisis de COVID-19. Afortunadamente Ciclón, pese a su apodo, es alegre y tiene buena disposición y lo ha asumido sin rebelarse. No significa que las cosas no le cuesten, sino que se enfrenta a ellas con una actitud positiva. Hay quien tiene suerte y nace con esa actitud positiva, y digo suerte porque esa actitud hace que ser feliz sea más fácil. No solo eso, es un don que bien administrado, ayuda a hacer felices a otros. Hay que tener cuidado, hay quien abusa de ese encanto innato en su propio beneficio, quien no aprende y nunca descubre que madurar es sacar lo mejor de uno mismo y compartirlo con el resto, sin embargo en eso consiste la verdadera felicidad, la que te deseo en este cumpleaños.

The weariest nights, the longest days, sooner or later must perforce come to an end. Emmuska Orczy

domingo, 17 de noviembre de 2019

Un año sin ti (por hermanita)

El tiempo tiene dos caras, tiene dos dimensiones, la longitud va al ritmo del sol, la densidad al ritmo de las pasiones. Amin Maalouf.

El tiempo pasa sin sentir, vuela, un día y otro y otro y llega el final de una semana, un mes, un año. Sin embargo no todo el tiempo transcurre por igual, hay momentos que se quedan enganchados, que no fluyen con el resto en la corriente fugaz del tiempo; son instantes que perduran, y un año después, siguen ahí, como hoy, como ayer, como el pasado más reciente, ese que aún es presente. Las cosas cambian alrededor, la vida sigue su curso, pero ese momento es inmutable, regresa sin avisar y con él vuelven todas las emociones, tiemblan las manos, el corazón se sobrecoge, el nudo en la garganta, la incredulidad, las lágrimas... Al sentir que se acerca, se intenta bloquear, crear un muro de defensa para que el dolor no te alcance. Dice hermanita que la fecha salta ante ti, y con ella el dolor y los recuerdos, por mucho que te esfuerces no es un día más, un día cualquiera. Ha pasado un año y esta es su entrada.

"Recuerdo muchas veces los posts que mi prima Sole compartía en Facebook recordando cada año que pasaba sin su hija. Esa nueva manera de contar el tiempo, que la vida nos ha impuesto, tiene ahora un nuevo sentido para mí. Se enciende un reloj, se apaga otro, y ahí estás tú, en medio, completamente destrozada tratando de encajar las piezas de un puzzle que, por desgracia, no tiene solución.

Las fechas no son importantes. Repites y repites esa frase tratando de convencerte de cómo pasar ese día, uno más, un día que, sin embargo, parece saltar como un anuncio de neón en el camino que te toca vivir. Ahí está, parpadeando, esa fecha, un año, un número que has visto mil veces en mil papeles que habrías querido quemar. Parpadea otra vez y reaparecen los fantasmas, los recuerdos, las voces del peor día de tu vida.

Entonces pienso en los niños, en lo que decimos del miedo, que es oscuro y que no te deja ver y por eso hay que fijarse. El neón me da miedo, me da miedo el dolor tan grande que representa, porque lo conozco, lo he vivido y sé que es desgarrador. Pero puedo echar la vista atrás y ver cómo he llegado hasta aquí. Me he levantado, he llorado, he sufrido y he vivido ese primer año de primeras veces lleno de tristeza y dolor. Pero también están las primeras risas, esas que un día salen de verdad, y sé que la montaña que queda por subir es muy empinada, pero no está oscura, siento la luz que la ilumina y me ayuda a subir. "




miércoles, 31 de julio de 2019

Empuje

"Un seul être vous manque, et tout est dépeuplé!" (Lamartine)

Una imagen que siempre me viene a la cabeza es la de hermanita cuando la llevaba al colegio y poco antes de la valla me decía adios y se convertía en un ser independiente dispuesta a enfrentarse al mundo. La veía avanzar sola, con su lazo blanco en su pelo rubio y su mochila de peluche, un oso panda, a su espalda. Verla tan pequeña y con esa decisión era una sensación extraña, una mezcla de orgullo y de instinto de protección.

Hermanita comparte con la Señora muchos rasgos de personalidad, es una líder nata que desde siempre ha tenido las cosas muy claras y con la que la mejor manera de discutir es razonar. Muchos recién nacidos ya dan idea de su temperamento y ella no ofreció dudas, desde bebé se la veía venir y con sus primeras palabras, a la tierna edad de 9 meses, nos mandó callar a todos. Nunca pasaba desapercibida. Su aspecto, su seguridad en sí misma, su carácter fuerte y positivo, su sentido común y su inteligencia hacían que fuese difícil resistirse a su encanto. No solo tenía facilidad para hacer amigos, sino que ha mantenido esas amistades en el tiempo, y sus amigas de toda la vida han estado ahí en los momentos buenos y malos, y ahora, cuando más las necesita, son un gran apoyo.

Por desgracia, su vida perfecta se desmoronó hace unos meses de forma dramática. A pesar de estar rota, buscó el modo de fabricarse una coraza para que su fragilidad no fuese evidente para el mundo. Al igual que la Señora, necesita dar una imagen de entereza, aunque apenas les quede ánimo para ello; esa fachada les da la intimidad necesaria para recomponer los pedazos que ocultan debajo. El dolor es algo privado, tan excesivo y profundo que no se puede sacar y compartir así como así. En este tiempo he revivido con frecuencia las sensaciones del pasado, el instinto de protección vuelve a estar ahí, el mismo que cuando la veía alejarse para entrar sola en el cole, pero también está ahí ese empuje casi arrollador que siempre la ha caracterizado y que, al igual que a la Señora, la impulsa a superarse y crecer como persona. Ojalá sus ojos vuelvan pronto a brillar de felicidad.

sábado, 27 de julio de 2019

Como él solo

¿Y como sigue House? me preguntan las titas. ¿Tan guapo, tan bueno y tan cariñoso como siempre? Se lo digo a House y se ríe, aunque sabe que comparto esa opinión, según él porque el amor me ciega, aunque se plantea si esa ceguera no depende de algún gen familiar.

Lo cierto es que pasan los años y House gana en porte y atractivo. Carisma nunca le ha faltado, y es un carisma que inspira confianza. Con él los pacientes se sienten seguros y también, en cierto modo, privilegiados, no es que haya pocos médicos como él, es que no hay nadie como él. ¿Perfecto? Se supone que nadie lo es, pero House se acerca mucho, al menos en los valores fundamentales, que son los que cuentan. Se esmera en superarse cada día, es buenísimo y sus principios son admirables, transmite una inmensa entereza, que buena falta me ha hecho. Es uno de esos seres maravillosos que contribuyen a convertir a una en mejor persona. Salvo a primera hora de la mañana, es sociable y cariñoso, y aún entonces me soporta cuando insisto en darle los buenos días, aunque tenga que recurrir a todo su autocontrol para no gruñirme. Tiene un sentido del humor afilado con el que se ríe incluso de sí mismo. No obstante es muy reservado, no le gusta alardear, y es más que posible que le abrume con este post (como cada año).

domingo, 5 de mayo de 2019

Coraza

"Ocurren cosas que destrozan incluso los corazones más fuertes. Lo dejan a uno atónito y provocan un dolor que solo el tiempo es capaz de convertir en embotamiento. Después de un gran dolor hay un sentimiento solemne, los nervios se asientan ceremoniosos, como tumbas, el rígido corazón pregunta si fue él quien tanto aguantó ¿ayer o hace siglos? Los pies, mecánicos, recorren por la tierra, el aire, o la quimera un camino de bosque trazado al descuido, resignación de cuarzo, como una piedra." Catarsis. Andrzej Szczeklik.

La Señora se pone una coraza ante las dificultades. Es una coraza que la sostiene, no solo a ella, sino que usa esa fuerza para apoyar a otros. No importan cuanta sea la carga, tiene que resistir. Solo los que la conocen a fondo, y se fijan, pueden ver cuando la armadura se resquebraja y se entrevé entre las grietas el cansancio y la debilidad. Dice que las fuerzas no son las mismas ahora que con 40 o 50 años, pero no solo es cuestión de edad, sino de autoexigencia, y es que la Señora es así y no va a cambiar, lo único que se puede hacer es colaborar, dejar el egoísmo y la pereza aparcados para que no cargue con todo. El agotamiento no la derrumba, tiene que mantenerse en pie para quien la necesite, antepone las necesidades de los demás a las propias.

No es una protección hecha solo de entereza y de superación, de enfrentarse sola a las dificultades, al desengaño y la enfermedad; es un refugio firme y resistente, arraigado en una inmensa generosidad y amor. La Señora no es expresiva en ese amor, no son besos, abrazos y otras muestras habituales de cariño su manera de manifestarlo, sino que son sus actos; no solo se sabe que se cuenta con ella, sino que está ahí y organiza las cosas con la idea de que todo sea más fácil, sin entrometerse ni ofenderse. Racionaliza sus emociones y se esfuerza en comprender las reacciones de los demás. Por duro que sea el momento y por frágil que sea la coraza, es el sostén de la familia.

sábado, 17 de noviembre de 2018

Derretir el hielo

Te conviertes en hielo. Sientes un frío inmenso, todo es desolación, pero estás atrapada en ello. No razonas, no notas tu cuerpo. El aire es diferente, está ahí, como siempre, pero todo ha cambiado. No es diáfano, sino denso, y te ahoga. ¿Respiras? Apenas. Estás bloqueada, no eres tú, no eres nada. Hay una herida que atraviesa el mundo, aunque aún no sientes el dolor, solo el frío. Estás vacía.

Algo en tu cabeza te dice que reacciones. Necesitas sujetarte a algo sólido para empezar a hacer algo. Sola no puedes. Un abrazo, aunque el hielo sigue así. Al teléfono no puedes más que repetir las palabras que invaden tu mente, debes contarlo y no sabes cómo. Al hablar vas a herir a otros, pero tienen que saberlo. No te lo crees, no, no es posible. ¿Cómo vas entonces a decirlo? No hay palabras suaves, ni de consuelo. ¡Ojalá se pudiera dar marcha atrás en el tiempo! Sí, solo una fracción de segundo, un simple instante.

Se pierde, no existe, sin embargo los recuerdos se agolpan, salen entre lágrimas. Dicen que no hay que reprimir el llanto, pero ¿qué hacer cuando la congoja te abruma y te sientes expuesta, débil y aún más impotente? Las lágrimas arden, a veces calman, y otras veces se desbordan sin control, vencen tus defensas y no deseas que te vean, ya hay suficiente tristeza. Te alejas y te resguardas en unos brazos, alguien te hace de escudo y reconstruyes tu armadura. El hielo sigue ahí, ha hecho un nudo profundo que te atenaza, deseas hundirlo al fondo, rodearlo con roca. Buscas la fuerza a tu alrededor y te apoyas, te agarras a ella para salir a flote, necesitas recuperar tus cimientos, ocuparte de algo, no pensar en ti, solo ayudar, servir de apoyo. No sabes cómo, pero tampoco sabes qué más hacer, e intentarlo te protege. Tratar de ser útil te empuja a recuperarte, notas que ese calor que das funde parte del témpano que llevas dentro; no obstante nada como los abrazos, sentir el amor que te rodea y el cariño que acaba con ese hielo que te atrapa en su soledad y su tristeza. Regresan los momentos en que no te lo crees, son insistentes, pero te obligas a ver la realidad. Es una pesadilla, y sin embargo no es un sueño, los sueños son un refugio, el olvido, una vida paralela.

Dicen que hay que dejar pasar el tiempo, y aunque todo en el tiempo fluctúa, la ausencia está siempre ahí. A veces levantas la mirada esperando encontrártelo y no está, se te hace nudo en la garganta y vuelves a darte cuenta del hueco que queda en su lugar. Quisieras tener otra oportunidad para expresar aquello que nunca se dijo porque se daba por sobreentendido. Supongo el futuro permitirá ver que todos esos recuerdos son huellas felices de una existencia llena de vitalidad, de ilusión, de proyectos y de sonrisas, y aunque se acaben en un punto, no se borrará su impronta. Llegará el día en que la nostalgia se convierta en presencia, en una emoción profunda y agridulce que dolerá menos.

martes, 7 de agosto de 2018

Tolerancia

"El argumento moral que desearía decirles es muy sencillo. Diría: el amor es sabio, el odio es estúpido. En este mundo, que cada vez está más interconectado, hay que aprender a tolerar a los demás, a sobrellevar el hecho de que hay gente que dice cosas que no nos gustan. Es el único modo de vivir todos juntos. Y si hay que vivir juntos, y no morir juntos, debemos aprender ese tipo de tolerancia que es totalmente vital para la continuación de la vida humana en el planeta. The moral thing I should wish to say to them is very simple. I should say love is wise, hatred is foolish. In this world, which is getting more and more interconnected, we have to learn to tolerate each other, we have to learn to put up with the fact that some people say things that we don’t like. We can only live together in that way. And if we are to live together and not die together, we should learn the kind of tolerance which is absolutely vital to the continuation of human life on this planet. Bertrand Russell."

Mi madre es una joya, y no, no me ciega la pasión de hija, es íntegra, buena, generosa e inteligente, además de extremadamente independiente.

Una de las cosas que más admiro de la Señora es su capacidad para llevarse bien con todo el mundo, algo que consigue sin sacrificar ni un ápice de la fuerza de su personalidad. Defiende sus opiniones sin más problemas, el otro puede estar más o menos de acuerdo, pero no por ello se desencadena un altercado. Desde luego no he heredado de ella mi tendencia a meterme en líos sin buscarlos, ¿para qué? ya me encuentran por sí solos (a veces no sé muy bien cómo). Lo curioso es que la Señora no da la impresión de ser alguien con grandes dotes diplomáticas, entre otras cosas no suele haber negociación posible, supongo que simplemente se limita a exponer su punto de vista y es tan consistente que consigue que la gente lo vea así, como un punto de vista.

Otra de sus grandes cualidades, y algo que me parece muy difícil, es la de hacer lo correcto, incluso diría que más allá de lo correcto, eso que a otros les parecería casi un sacrificio. La Señora es alguien con quien siempre se puede contar, nunca escurre el bulto, aunque no esté en absoluto obligada a ello. Si lo siente como una responsabilidad, o piensa que es mejor así, buscará el momento de llevarlo a cabo, adaptará su agenda para compaginarlo con el resto de sus planes, sin procrastinarlo, sin pereza, sin pretextos. No es algo que se imponga, ni tampoco para quedar bien, lo hace por el gusto que de ese modo puede proporcionar a otros, en concreto al beneficiado por su acción, es puro altruismo, aunque ella intenta que no lo parezca. Tampoco le importa que sea alguien difícil de tratar, el mérito está en que no se olvida de esa gente que a uno le gustaría esquivar, y de hecho esquiva en lo posible, aunque evitarlo le genere un pequeño remordimiento.

La Señora transmite firmeza, pero también equilibrio, es alguien que inspira seguridad y confianza, proporciona estabilidad y que nunca ha perdido el interés por aprender que sintió desde bien pequeña, cuando con diez años se fue ella solita a hacerse la matrícula del bachillerato. Ya entonces tenía las ideas muy claras.

The highest result of education is tolerance. Helen Keller

domingo, 6 de mayo de 2018

Una mujer independiente

El llamado hombre realista está en el mundo sin apercibirse de ello, somo un muro de cemento y hormigón, y el llamado romántico es, en cambio, como un jardín abierto donde la verdad entra y sale a voluntad. Joseph Roth (La cripta de los capuchinos). 

Mi abuelo educó a mi madre para que fuese una mujer independiente; además de un hombre inteligente, mi abuelo debía de poseer algo de clarividencia, porque es posible que, impelida por las circunstancias, mi madre sea la mujer más independiente que conozco. Independiente no es sinónimo de huraña o solitaria porque, aunque le gusta disfrutar de su espacio y organizar su tiempo, la Señora es un ser de lo más sociable y el centro de las reuniones.

Mi tío, amigo de infancia y compañero suyo de clase, cuenta que, en el colegio, ni siquiera los profesores se atrevían a replicarle, era la delegada y su palabra era ley, tenía tanto carisma, tal poder de convicción, tan buenos argumentos y tanta decisión que antes que discutir era mejor ceder. Era, además, la encargada de la biblioteca escolar y llevaba el desempeño de sus funciones más allá de lo que los lectores esperaban: si alguien pedía un libro que ella no consideraba pertinente, le entregaba otro que, en su opinión, era mucho más adecuado, una vez leyese el primero, ya se vería si le otorgaba el deseado. Dado su bagaje literario, no dudo que acertase en su "recomendaciones". Supongo que la calidad de la educación literaria de sus compañeros empeoró cuando la dama, con 16 añitos, se fue a estudiar a Madrid. Con su personalidad, no tardaron en echarla de menos.

El matrimonio con el Catedrático con su espíritu nómada azuzó aún más el sentido de independencia de la Señora. Dos años de invierno infernal en Canadá, lejos de la familia, fueron el preludio de un recorrido que siguió por varias ciudades españolas, con nuevas amistades, despedidas y mudanzas y un número creciente de hijos. Sin embargo, a la hora de hacer las maletas para Alemania, la Señora se plantó y decidió que la familia necesitaba una residencia fija: ella se quedó con nosotros en Madrid mientras el Catedrático errante continuaba la búsqueda de su lugar en el mundo, geográfico y académico (aunque a día de hoy el mundo se resiste a mostrarle al profesor trotamundos su paraíso soñado).

Ese tipo de educación independiente tuvo su traducción en mí y algo menos en hermanísima (que se pegaba a mí como una lapa, y si estamos unidas es gracias a su insistencia, porque de nada me servía mi misantropía). A la hora de ir a los sitios, la táctica de mi madre consistía en mostrarnos una vez el camino y, tras ese primer recorrido, estábamos listas para repetirlo por nuestra cuenta. Recuerdo que con 11 años me tocaba coger el autobús urbano a la salida del colegio para ir al dentista a hacerme una endodoncia. Al terminar, con la boca dormida, regresaba a casa en otra línea. No era difícil, estábamos entrenados a manejarnos por las calles y los autobuses: volvíamos del cole por nuestra cuenta, íbamos a inglés, a música, a comprar, sacábamos a hermanita al parque, la recogíamos de la guardería (y hermanísima le cambiaba los pañales, tarea que yo evitaba como la peste)... En fin, no entendía por qué otros niños necesitaban tanta supervisión. Quizá lo más complicado fuese lo de la óptica: estaba lejos y yo no veía ni tres en un burro, tenía 4 dioptrías. Sin embargo, la ceguera poco importó, la técnica de aprendizaje fue la misma, a fin de cuentas todo era cuestión de esperar a bajarse en la última parada del 44 (del trayecto reconocía la Plaza de España y entonces sabía que estábamos cerca), desde Callao había que caminar hasta la Puerta del Sol (que también reconocía), girar a la izquierda y contar calles a partir de ahí. No sólo llegábamos a nuestro destino, sino que le servía de guía a hermanísima, que tenía mejor vista que yo, pero peor sentido de la orientación. Si los de la ONCE hubiesen conocido nuestra situación, no dudo que nos hubiesen dado preferencia para un perro lazarillo.

Mis compañeros suelen acompañar a sus familiares cuando van al hospital. No es el caso de la Señora, y no solo no voy con ella a las pruebas, sino que a veces me entero de sus citas cuando pasa a despedirse por la consulta (no es que no me avise antes, pero llegado el día, se me olvida). Hay veces que nuestro saludo es un beso en la sala de espera entre un paciente y otro (aunque es muy optimista decir que hay un intervalo entre pacientes, el solapamiento es más habitual).

Cuando hace escala en casa, el Catedrático protesta porque la Señora es muy independiente ("le dijo la sartén al cazo"), ¡no es consciente de todo lo que se modera cuando él está!




miércoles, 28 de febrero de 2018

Principios para la vida de John Perry Barlow

Just do right. Try to live your life in a way that you will not regret years of useless virtue and inertia and timidity…. You make your own choices… pick up the battle and make it a better world, just where you are. Maya Angelou.

Sobrinísima cumple 19 años y esta mañana me he dado cuenta de que no le había puesto una entrada en el blog. 19 años es el final de la adolescencia, supongo que el siguiente paso es la madurez, aunque esa es una fase que no todo el mundo consigue en todos los aspectos de la vida, muchos se limitan a sumar edad, y porque eso es algo biológico, pero de ahí a considerarlos maduros hay un abismo.

Después de leer los siguientes consejos, me pareció que John Perry Barlow era un hombre muy inteligente, con madurez y con aspiraciones a mejorar como persona. Esta es su lista, que he personalizado con algunos comentarios (por si no fuese suficiente, aunque al hacerlo creo que he ido contra el punto 16).

1. Sea paciente, sin importar el motivo (a veces no se sabe el motivo y cuando se descubre puede hacer que uno se arrepienta de haberse precipitado en sus juicios).
2. No calumnie. Asigne responsabilidades, no culpas y asuma su propia responsabilidad. No diga nada de nadie que no diría si ese alguien estuviese presente.
3. Nunca asuma que los motivos de otros son, para los otros, menos nobles que los propios.
4. Expanda sus miras (intente asumir el punto de vista de los demás, trate de comprender sus opiniones y motivos).
5. No se preocupe por aquello que no puede cambiar (escoja sus batallas, y tampoco pierda el tiempo con tonterías y nimiedades que solo le amargan a uno y no mejoran nada).
6. No espere de nadie más de lo que uno mismo puede dar.
7. Tolere la ambigüedad, no todo es blanco y negro, hay colores y muchos matices.
8. Ríase de sí mismo con frecuencia (nadie es perfecto y no merece la pena amargarse por las meteduras de pata).
9. Preocúpese por lo que es justo en vez de por quién tiene razón, lo importante son los hechos y para eso hay que hacer algo, no solo planearlo.
10. Nunca olvide que, a pesar de su certeza, puede estar equivocado (doy fe de lo acertado de este punto).
11. Abandone los deportes sangrientos, solo traen heridos.
12. Recuerde que su vida también le pertenece a otros. No la arriesgue sin motivo. El dolor de una pérdida lo llevan esos otros, y la carga de las secuelas también.
13. Nunca mienta, si es necesario, calle.
14. Fíjese en las necesidades de los que le rodean y respételas, a veces solo necesitan es un poco de espacio propio, no lo invada.
15. Evite la búsqueda de la felicidad per sé. Busque definir su misión en la vida y persígala, eso le hará feliz.
16. Reduzca el uso del "yo, me, mí, conmigo", preocúpese por los demás e intente ponerse en su pellejo.
17. Alabe al menos tanto como menosprecie (en esto lo ideal es la máxima de mi abuelo: para decir algo desagradable, es mejor callarse).
18. Admita sus errores con rapidez (justificarlos no le ayudará a corregirlos).
19. No sospeche de la alegría (es ingenua y espontánea, hace que nos sintamos mejor, y alegrarse por lo bueno que le sucede a otros hace que compartamos su felicidad).
20. Comprenda la humildad (si las cosas salen bien hay que alegrarse, no pavonearse, y no es por genialidad, sino por esfuerzo).
21. Recuerde que el amor olvida todo (se quiere a las personas a pesar de sus defectos, amarlas por sus virtudes es la parte fácil).
22. Fomente la dignidad, no pisotee la de otros por la propia, eso es indigno.
23. Viva de forma memorable, haga las cosas por las que le gustaría ser recordado e intente evitar aquello de lo que luego pueda arrepentirse.
24. Quiérase a sí mismo, más vale aprender a sentirse bien dentro del propio pellejo, es con el que le ha tocado vivir.
25. Aguante, tolere, transija, resista (todos cometemos errores, todos tenemos malos momentos, no se pregunte quién tiene razón, qué es la razón... no pierda el tiempo en discusiones y filosofías, simplemente haga lo que crea que es correcto).

martes, 16 de enero de 2018

El tapón del tito

Este post también se podría titular ¿le interesa a alguien una historia sobre un tapón de cera? Al parecer al Catedrático sí y es el culpable de que esto esté aquí. En fin, dicen que lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta...

Hace unas semanas me llamó la Señora para preguntarme cuándo sería buena fecha para que viniesen los titos a la consulta. El problema era que a la tita le habían quitado un tapón de cera en su Centro de Salud y la operación había resultado algo traumática. Con el primer jeringazo de agua había sangrado así que, no contentos con el resultado, decidieron meterle un segundo jeringazo, esta vez con agua oxigenada, para solucionarlo. La tita vio las estrellas, todas, desde el Big Bang. El oído es muy sensible, la piel del conducto no tiene tejido subcutáneo y está pegada al cartílago y al hueso, por eso cuando se lesiona o se inflama duele mucho. No es de extrañar que a mi tía no le apeteciese regresar a una revisión. Lo de menos era el viaje a Madrid, si había que tocarle los oídos, mejor que lo hiciera su sobrina.

Salvo en vacaciones, suelo estar en el hospital todas las mañanas, así que le dije a mi madre que cualquier día era bueno, el día de quirófano siempre es más complicado, pero incluso ahí, entre paciente y paciente, se puede sacar un hueco. Optaron por venir un día de consulta, así todo era más fácil.

Llegaron a media mañana acompañados de una caja de dulces de Guarromán (alemanes de hojaldre y crema y sultanas de coco que en Guarromán hacen como nadie, una nube jugosa de merengue, azúcar y coco natural que es puro maná). Senté a mi tía en el sillón de exploración y le miré el oído con el microscopio. Salvo restos de costra, estaba todo en orden.

La Señora también quería que le mirase una cosa del cuello, así que fue la siguiente. Para no ser menos, mi tío me pidió que, ya puestos, por qué no le echaba un ojo también a él. Lo senté y descubrí, no sin sorpresa, unos hermosísimos tapones en sus oídos, duros y al fondo del conducto, unos tapones para poner a prueba la habilidad de cualquier otorrino. ¿No había notado que no oía bien? Pues no, la audición no le preocupaba, aunque en un reciente viaje en avión, los oídos le habían dado un poco de guerra. Lo raro es que no le hubiesen dado más, aquello se presentaba como una auténtica batalla. Esos tapones no iban a salir con un jeringazo y para evitar heridas tendría que sacarlos poco a poco, con tanto cuidado como paciencia (entre las prácticas de la Medicina está el entrenar la paciencia).

Lo primero es hacer hueco para introducir el instrumental, aunque sea una fisura, y para eso hay que despegar la cera de la piel, eso sí, sin rozarla. Una de las armas de las que me valgo para extraer el cerumen más pegado es el spray de anestesia que, no solo duerme el conducto, sino que tiene la virtud añadida de ablandar y fragmentar la cera. A veces la limpieza de oídos es casi una cirugía, es un procedimiento por etapas: spray, espera (para que haga efecto), aspiración (para sacar el líquido y un poco del tapón) y pinza o ganchito (para tirar de lo que se deje) y repetir, repetir y repetir hasta limpiarlo todo. El aspirador en el oído hace un ruido infernal y conviene avisarlo. La anestesia no hace efecto por detrás del tapón, así que hay que pulverizar y esperar cada vez.  Cuánto más cerca del tímpano, más duele, pero menos conviene que se mueva el paciente. Por si esto fuera poco, tanto la anestesia como el cambio de presiones pueden provocar mareo, e incluso vértigo, y eso de que la habitación gire es toda una experiencia que nadie desea repetir.

Una vez limpio el primer oído, sin incidencias reseñables, miro el otro. ¡Está aún peor! El tapón no deja ni un resquicio por donde empezar la manipulación. Lo rocío bien con el spray. La mayoría de los conductos de adulto hacen un recodo que obliga a sacar por trozos el cerumen acumulado más allá, y que con frecuencia se atasca en ese cuello de botella. El del tito no es una excepción. Está bien metido y detrás de cada pedacito sigo sin ver la luz (el brillo del tímpano). Una parte ha hecho un bloque como una piedra de duro que se ha acomodado en el recoveco de la curva y se resiste a salir de allí. Cuando sucede eso, sacarlo es como un parto, sin posibilidad de cesárea. Aspirador, ganchito, pinzas, otoscopio... Parece que sale, ¡no!, se atasca, faltan manos, cambio de instrumento y el monolito aprovecha para soltarse y volver a su sitio, al fondo, junto al tímpano. Con algunos tapones se suda, con el del tito no llego a esos extremos aunque puede que se deba a que en la calle hace un frío que pela y la temperatura de la consulta pide un jersey. En uno de los giros, consigo enganchar el trozo, aplico la maniobra del sacacorchos, tirar y girar, sin movimientos bruscos, y ¡al fin! lo extraigo todo.

Si antes de empezar me hacía falta glucosa, al terminar me lanzo a la caja de dulces y cojo una sultana. La parto con mi auxiliar, que le hace la misma o más falta que a mí. La pobre ha estado a mi lado, a pie quieto, pendiente de mis movimientos para ponerme en la mano el instrumental. ¡Pobre!, al menos yo opero sentada.

martes, 20 de junio de 2017

El catedrático y la Medicina

A veces mi padre me sorprende, no sé si es que en algunos aspectos somos tan parecidos que él ya ha pasado por algo similar y entonces tiene las cosas más claras, pero uno de sus mayores aciertos es el de empujarme a estudiar Medicina. Si se suman los factores del momento, aparte de mis buenas notas y mi inclinación a la Biología, no había nada que indicase que aquel consejo fuese a resultar acertado: no soy una persona sociable (he mejorado mucho pero aún así soy rara, aunque como sucede con las rarezas de uno mismo, no suelo ser consciente de ellas), la sangre me impresionaba, odiaba las agujas y la idea de poner una inyección me angustiaba. Sin embargo hice caso a mi padre, rellené la preinscripción a la universidad con Medicina como primera opción, con la intención de escoger una especialidad de laboratorio, y no me arrepiento.

Pasarse más de un año en contacto con cadáveres, a diario, hace que te cures de muchas tonterías. Al principio también es causa de muchas pesadillas, pero lo cierto es que es más molesto el olor a formol que la impresión que puede provocar un muerto acartonado al que se diseca por capas. Los profesores de la asignatura de Anatomía también me provocaban mucho más pavor que los inofensivos cadáveres. Hacia el final de curso me tocó ser subjefa de mi grupo de disección y realizar algunas disecciones, las correspondientes al área de cabeza y cuello (¿casualidades?), aquella fue mi primera parotidectomía, disequé la glándula salival para identificar las ramas del nervio facial. Desde entonces he aprendido muchos trucos para esa cirugía (en mi especialidad es una operación que hay que realizar con relativa frecuencia y controlar el nervio es la base de la técnica); localizo el orificio estilomastoideo, por el que el nervio facial sale de la base del cráneo, situado detrás y debajo del conducto auditivo externo, pegado al hueso, entre la mastoides del oído y la alargada y fina apófisis estiloides en la zona anterior. Es una hendidura que se toca bien con el dedo una vez que aprendes cómo es su tacto y es la mejor referencia y la más rápida para encontrar el nervio.

Mi padre también puso su granito de arena para motivarme a seguir. En mi época de pesadillas, cuando los zombis me perseguían por los pasillos de la facultad cada noche, me planteé cambiarme a Farmacia, pero el Catedrático no estaba dispuesto a quedarse sin un médico al que recurrir para sus recetas y así me lo dio a entender. No soy rebelde, nunca me ha gustado discutir, nunca se me ha dado bien y además sabía que era una batalla perdida, así que seguí adelante.

Una vez superada la Anatomía, todo fue mucho mejor. Las asignaturas de laboratorio me gustaban, me encantaron la Histología y la Anatomía Patológica (preparaciones de tejidos teñidos para observarlos microscopio), y las rotaciones hospitalarias lo hicieron todo más entretenido. Cierto que la primera vez que entré en un quirófano me mareé, era una operación de Neurocirugía y al paciente le estaban cortando un trozo de la zona posterior del cráneo para acceder a su lesión en el cerebelo. Oír el crujido del hueso al romperse bajo las tenazas me causó demasiada impresión. Sin embargo ahora disfruto con el martillo y el escoplo mientras corto trozos del tabique nasal, dicen que la marquetería es relajante.

En relación a las agujas, también fue el Catedrático el encargado de hacerme superar mis miedos. A la primera inyección que necesitó, posiblemente alguna vacuna para uno de sus viajes más exóticos, me obligó a ponérsela. Protestar no sirvió de nada, yo sabía la técnica, pinchar en el cuadrante superolateral del glúteo para no dañar el nervio ciático, aunque nunca había clavado una aguja a un ser humano vivo. Mi inexperiencia no desalentó a mi progenitor que sufrió mi banderillazo estudiantil sin pestañear (y encima dijo que no le había dolido). ¡Las cosas que un padre es capaz de hacer, no sé si por sus hijos o por sus ideas, o por una combinación de ambos!

¡Feliz cumpleaños! (y gracias).

viernes, 16 de junio de 2017

Cumpleaños del Principito

En mi cumpleaños, el Principito preguntó cuándo le tocaba a él el turno. Le explicaron que primero iba el mío, después el de cuñadísimo y luego el suyo. Lo que no le contaron es que los intervalos entre uno y otro eran de casi tres semanas, así que el pobre chiquillo a los tres días no podía más de impaciencia (no sé a quién me recuerda).

Para aliviarle la espera, y fomentar el amor a la lectura, decidí aprovechar las reuniones familiares para regalarle algún libro. Descubrí al pequeño dragón Coco de casualidad y ha sido todo un hallazgo, creo que el sobrino y yo estamos enganchados a sus aventuras (hasta la Señora ha dicho que están muy bien, y eso que leyó una de las más flojitas). Su madre se las apaña para dosificárselas cada noche, no sé cómo lo logra porque no me parece nada fácil dejar la historia a medias, yo me los devoro en media hora, claro que no soy madre.

Lo cierto es que el chiquillo es muy bueno, tanto que a veces te sorprende. Es el único niño que no solo no tiene miedo a los médicos sino que además colabora en la exploración e incluso un día incluso le recordó a su pediatra que se le había olvidado mirarle los oídos (para entonces tenía 3 años). No me extraña que el susodicho pediatra (brasileño) llorase amargamente al despedirse de él cuando regresaron a España, me figuro que con pocos pacientes mantenía una relación semejante, siempre le decía a hermanita que ese niño iba para médico, algo que el propio sobrino declaró después de su estancia en mi hospital por donde pasó para ponerle unos drenajes en los oídos. Dada la demanda, más vale que alguien de la familia tome el relevo y de momento el Principito es el único que ha mostrado esa inclinación. Tampoco le falta imaginación, y eso es otro punto a favor, muchas veces en medicina es preciso imaginarse lo que le pasa al paciente, eso que algunos llaman ojo clínico tiene tanto componente de experiencia como de imaginación.

Recuerdo una anécdota que me llamó la atención en la última barbacoa del hermano. Mis sobrinas mayores iban a bajar a por chuches y el chiquillo le pidió dinero a su madre para acompañarlas y comprarse algo. Como hermanita no llevaba nada encima, le remitió a su padre que sacó un billete de 5 euros una fracción de segundo antes de que su mujer le avisase para que no le diese al niño un billete. Para cualquier otro habría sido demasiado tarde, pero no para el Principito, que no tocó el billete y esperó a que lo cambiasen por una moneda. Como su padre no tenía, cuñadísimo y el catedrático sacaron el suelto que llevaban en el bolsillo. El niño miró a su padre para que le indicase qué hacer y, al no obtener respuesta, lo echó a suertes, no miró cuánto tenía cada uno, ni se le ocurrió coger lo que ambos le ofrecían, o el billete que su padre aún tenía en la mano, sino que se limitó a sortearlo y pedírselo al agraciado. ¡Pura inocencia! Claro que si aspira a ser médico más vale que conserve esa falta de interés por el dinero, porque en España no es una profesión para hacerse rico.

Hoy, por fin, ha llegado el cumpleaños tan esperado. ¡5 años! Espero que disfrute de su día y de sus regalos.

domingo, 4 de junio de 2017

Tarde de teléfono

Toca tarde de no hacer nada después de una mañana agotadora en el hospital. Hemos repuesto fuerzas en el restaurante de abajo con unos amigos de House y debíamos de estar muy necesitados porque casi les dejamos sin viandas. House sigue de plan con sus amigos y mi intención es tumbarme en el sofá. Quizá me haga un poco de pedicura, ha empezado la temporada de sandalias y ni siquiera me he pintado las uñas. Cojo la caja donde guardo todos los archiperres necesarios para la labor, no sé ni lo que tengo dentro, hace casi un año que acumula polvo en el baño.

No tarda en sonar el teléfono, primero es mi madre, solo quiere saber si estoy viva porque no hemos hablado en toda la semana. A continuación llama mi hermanita con las anécdotas y los mocos de mis sobrinos; la pequeña ha heredado la personalidad de su madre en su infancia (algo que hermanita no recuerda pero que los demás no hemos olvidado). La chiquilla tiene muy claro, a su año y medio de edad, que no está dispuesta a hacer el ridículo, de manera que sus padres han desistido de llevarla disfrazada a ningún lado, la niña se niega a salir con esas pintas. Luego, si en la guardería los demás llevan disfraz, es la primera en colocárselo, pero antes tiene que asegurarse de que esa extraña indumentaria no es un capricho. Su hermano es todo lo contrario, nada como convertirse en un personaje lleno de historias gracias al atuendo, el verano pasado a duras penas se consiguió que cambiase sus botas amarillas de agua, dignas del mejor bombero, por unas sandalias.

Al poco de colgar aparece un número en pantalla que no tengo fichado. Es una de mis primas. La ventaja de ser el médico de la familia es que siempre mantienes el contacto, sabes que la salud de todos está bien si no te llaman, pero cuando lo hacen no solo te cuentan el motivo de consulta sino que la llamada sirve de puesta al día sobre el resto.

¿Te pillo en mal momento?, me pregunta
Para nada, le contesto mientras me arrellano en el sofá. Estoy supertranquila.
Me cuenta la consulta, no es de mi especialidad, pero en mi familia tienen la idea de que sé de todo (¡ojalá!). A veces se agradece que las conversaciones con mis amigas médicos versen sobre anécdotas de pacientes, se aprenden muchas cosas. Las comidas y las cenas de guardia eran casi sesiones clínicas.

Pasamos a otros temas. Hablamos de las entradas del blog, me dice que le gustan las del hospital, al parecer le dan mucho juego en el trabajo para comentarlas con sus compañeros. Me habla del trabajo. Me cuenta que hace poco ha estado en Alemania viendo cómo funcionan allí y ha sido un viaje de descubrimiento y de desmontar mitos, los alemanes no trabajan más que los españoles.

¿Qué hacías?
Miro la caja de pedicura a mi lado, todavía no he empezado. Quizá no sea mala idea
La pedicura, contesto.
Yo soy un desastre, me dice. Mi hermana siempre va a que le arreglen los pies, las manos, el pelo, pero a mí me da pereza.
Ya somos dos, quizá por eso escribo los post de belleza, por si hay alguien que prefiere los tratamientos caseros a los del salón. Nada como la comodidad del propio sillón. Además no me resulta cómodo que alguien que no conozco me toque los pies, por muy limpios y perfumados que vayan, ni tampoco que me hurguen en las uñas de las manos. ¿Cutículas? Estaría en tensión. ¿Esmalte? En las manos no, por favor, lo noto como si tuviese yeso pegado a los dedos. Además me conozco, me gustan las uñas muy cortas (todas), para que no se me ensucien, y no creo que eso se adapte a ninguna tendencia estética. Sí, soy una tiquismiquis.

Abro la caja de los milagros. En su interior descubro la Eight hour cream de Elizabeth Arden. ¡Qué sorpresa!, la había echado de menos, no sabía dónde la había metido, al menos lleva allí un año. Es lógico que la guardase ahí, es una de las mejores cremas para pies que conozco, la leyenda cuenta que la fórmula surgió de un unte para las pezuñas de los caballos, creo que el origen de esa historia es por el olor, me recuerda al desinfectante de Zotal de las cuadras de mi tío (aunque hay una versión sin olor). Eso sí, si suavizaba las pezuñas, las uñas y las cutículas las deja como nuevas. No tardo en comprobarlo.

Es un poco incómodo pintarse las uñas y sujetar el teléfono, pero me apaño. Sé que la mejor técnica es poner un poco de adhesivo alrededor para proteger la piel y que la forma quede perfecta pero tendría que ir a buscarlo y es demasiado trabajo. Ya rasparé los churretes cuando se seque, nada de un bastoncillo con quitaesmalte que se lleva la mitad de la pintura.

Mientras tanto hablamos de vestidos. Me pregunta donde comprar uno para un boda, tiene una idea bastante clara de lo que quiere y no es el típico traje tieso de vestir. Lástima que no compartamos talla porque en mi armario hay donde escoger. En Claudio Coello hay tantas tiendas que es posible que encuentre algo que se ajuste a lo que busca, le digo que también puede probar en Divina, en Elisa Rivera, o en la página de alquiler de vestidos maravillosos e incomprables de 24horas.fab.

Cuando colgamos el sol se ha puesto hace rato, sin embargo aún estoy haciendo la digestión de la comida. Entra un poco de aire fresco por las ventanas. Me recuesto en el sofá con mi libro.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Especialidad y sobrinos

La entrada de hoy es de la Señora, es algo que ya se ha convertido en una tradición de cumpleaños y ¡me encanta!

Estaba oyendo uno de los programas de la mañana de Radio Clásica cuando anunciaron para el día siguiente en un apartado que se dedica a Música y Ciencia  una sección  dedicada a una combinación tan curiosa como  Música y Genética. Me llamó la atención que se pudiera establecer un vínculo entre ambas materias y pensando en ello empecé a recordar el papel de la Genética en la elección por tu parte de la carrera de Medicina. De ahí vinieron otros muchos detalles relacionados con aquel proceso que me llevaron hasta la evocación del verano de preparación del MIR, con aquellas doce horas seguidas y larguísimas en la biblioteca del hospital de Puerta de Hierro; luego la salida como una sonámbula a las nueve de la noche durante meses y así hasta hacer el examen, que curiosamente fue casi un paseo. Los resultados estaban claros, el número era muy bueno y permitía escoger cualquier especialidad, pero la inclinación a la Genética se había quedado ya lejos y la elección recayó en Otorrinolaringología.  A más de uno nos parecía una especialidad no muy atractiva (me lo comentaba el oncólogo que me trataba entonces), con tanto moco contra el que hay que luchar, mientras que Endocrinología parecía como con más empaque. Pero no, el asunto estaba claro y era otorrino lo que te gustaba.

Los años posteriores nos han demostrado a los ignorantes que aunque no tiene la aureola -social-  de la Neurología o Hematología, tiene facetas de gran complejidad e interés, como la del Rendu Osler, que me tiene muy impresionada, y sobre todo tiene un aspecto desde mi punto de vista muy práctico y positivo: es la especialidad más demandada por nuestra familia, pues el que no tiene desviación del tabique nasal, tiene sinusitis o infecciones de garganta, aunque son las otitis y vegetaciones las que se llevan la palma, ya que las padecen o han padecido los cuatro sobrinos en todas sus variaciones posibles.

Esto, que no deja de ser un incordio para la tita, que tiene que intervenir, tiene, sin embargo, además de la eficacia de los resultados, otros aspectos muy positivos. Por ejemplo, en relación con la última intervención familiar, las dos señoritas mayores aseguraron que a Jaime se le iban a quitar todos los males, que si seguía con problemas en el oído, a pesar de que hacía dos años lo habían operado en Sao Paulo, era porque no había sido su tita Sol la que lo había hecho, que en cuanto la tita lo operara el niño se quedaba nuevo. Esa fe en su tía en plena adolescencia creo que es digna de ser tenida muy en cuenta.

Sin embargo, no queda la cosa en ese merecida y compartida valoración familiar, sino que con motivo de la operación del infante las perspectivas de futuro del muchacho parecen tomar un rumbo nuevo. Ya sabes que hasta ahora, que es "caballero", las profesiones que baraja para su porvenir son las de policía, basurero y bombero. Bueno, pues después de su paso por el hospital el chiquillo ha pensado en ser como su tita Sol. Y el otro día demostró que lo tenía bien aprendido. Resulta que llega a su casa su abuela Lucía a verlo la tarde de la intervención y le pregunta cómo había sido todo. Él, como vive las cosas tan intensamente, pensó que lo mejor era hacerle una demostración de lo bien que había ido la operación y para ello le dijo a la abuela que él era la tita Sol y ella era Jaime. Entonces la sentó en el sofá y le dijo que estaba en la camilla y que la enfermera le iba a poner una vía - Pero no te va a hacer daño, solo te va a dar luego un poco de sueño. (Después, como si hablara con una enfermera) Es Jaime, mi sobrino, y lo voy a operar de los oídos. (Hace como que le pone la vía y entonces se tienen que ir hacia el quirófano, en este caso era por el pasillo hacia el dormitorio, llevando a la abuela como si empujara la camilla). Y moviendo la cabeza de derecha e izquierda va diciendo a quien se supone que va encontrando: Es mi sobrino, es mi sobrino, es mi sobrino...... con la sonrisa de su tita pintada en la cara.

¿Qué te parece? No sé si ser como su tita Sol es ser otorrino o dedicarse al teatro, pero desde luego lo calcó la criatura.

jueves, 16 de marzo de 2017

Sweet sixteen

Sé que Ciclón no me iba a echar en cara que no le escribiese una entrada por su cumpleaños, pero eso no significa que no piense que no le vaya a hacer ilusión, así que, aunque no se me ocurre nada en particular, aquí le haré su pequeño homenaje.

Hay cosas que no cambian nunca, cuando te lo cuentan, no te crees que la vida es cíclica, pensamos que somos diferentes y nos choca descubrir rasgos que nos revelan que no es así. Un día nos damos cuenta de que los papeles se han invertido y nos oímos repetir frases de nuestros mayores mientras que los jóvenes reproducen actos de un comportamiento pasado que alguna vez fue el nuestro, y que casi habíamos olvidado. Me hace gracia ver todas estas cosas reflejadas en mis sobrinas.

Aunque ya es una adolescente completa, y el perfecto prototipo de lo que son los adolescentes tanto de antes como de ahora, con sus historias de chicos, de instituto, sus ganas de fiesta, y su adicción enfermiza a la tecnología, mi sobrina mediana todavía hace honor a su alias de infancia y cuando sale cada mañana al instituto, según informes telefónicos de hermanísima, deja su habitación como si hubiese pasado por allí un tornado. En ese cuarto solo duermen ella y el gato, pero ya se sabe que los leones también son felinos y la fama que tienen las leoneras, así que no creo que toda la culpa sea de la chiquilla, seguro que la naturaleza del minino contribuye a que el dormitorio no presente el aspecto que hermanísima desearía. De todos modos, contentar a hermanísima en cuestiones de orden no es tarea sencilla, lo sé por experiencia. Ni siquiera la convivencia conmigo moderó sus instintos, ni los míos (a pesar de que aquello fue toda una terapia de choque para ambas).

El que el gato haya escogido al Ciclón como compañera de cama, a pesar de todas las perrerías que le hace, tiene su explicación: mi sobrina es la alegría en persona. Posee una alegría despreocupada, sabe relativizar la importancia de las cosas (un don que en ella es casi innato, y que por desgracia otros nunca aprenden) y se ríe hasta de su sombra. Es optimista y positiva. Le encanta sacar punta a las cosas, y lo hace con mucha naturalidad, y aún más guasa. Además del animal, la otra víctima de sus bromas es su hermana mayor. Ambas son como el perro y el gato, Ciclón no puede resistirse a tomarle el pelo a sobrinísima, y eso que sabe que a la otra le falta tiempo para entrar al trapo y tomarse la ofensa a pecho. Hermanísima se pasa el día oyendo sus quejas, y a veces les hace más caso del que merecen, parece que se hubiese olvidado de lo que era ella a esa edad (y el hermano no le iba a la zaga, aún recuerdo con pavor algunas comidas familiares en las que nadie tenía reparos en airear las vergüenzas de los otros).

Esto me devuelve al principio, hay cosas que nunca cambian, y espero que la alegría de Ciclón y su modo de ver la vida sea una de ellas para que sea siempre muy, muy feliz.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Día internacional de la mujer por Hermanita

Hermanita siempre ha sido una activista, no hay peligro de que se quede sin expresar sus ideas, y dado que es una mujer que piensa, su punto de vista no carece de interés, aunque no siempre se esté de acuerdo con él. Si hubiese nacido un siglo antes, habría acompañado a Emmeline Pankhurst en sus campañas. Sin duda.

La celebración del día internacional de la mujer sirve como pretexto para que cualquiera opine, con o sin criterio, y al final ha puesto a prueba la paciencia de mi hermana pequeña. Son logros que ha costado mucho conseguir como para ningunearlos. Hasta iniciar el comienzo de la igualdad fue necesaria una Revolución Industrial, el movimiento sindical, el sufragista y una primera Guerra Mundial que diezmó la población masculina y concedió protagonismo a las mujeres (un papel que se reforzó en una segunda guerra y al que las mujeres no estaban dispuestas a renunciar, el mundo había cambiado demasiado y si las mujeres contaban en los momentos malos, también iban a contar en los buenos).  

Al llegar a casa me he encontrado con un mensaje de mi hermana en el correo, es una entrada para el blog, con un enlace muy interesante, que copio a continuación:

"Ante la cantidad de chorradas que he leído hoy (especialmente en las redes sociales), iba a escribir un enlace en el Facebook que me ha quedado un poco largo. Te lo mando por si quieres ponerlo en el blog, aunque si no quieres abrir polémica entiendo que no quieras subirlo.

Por si alguien tiene interés en el Día Internacional de la Mujer, más allá de hacer política, recomiendo el resumen que hace la ONU sobre cómo se ha celebrado este día y por qué hemos llegado a él. Los últimos dos siglos han sido cruciales en lo que a movimientos sociales se refiere, movimientos que buscaban la conquista de derechos civiles y sociales que, paradójicamente, eran solo para un colectivo, el hombre blanco.

Este día ha sido un día importante en nuestra historia. Mujeres de todo el mundo decidieron plantarse ante el poder establecido por diferentes motivos, pero siempre luchando contra la injusticia, ya fuera la guerra, el derecho al sufragio o las condiciones laborales. Se terminó unificando e internacionalizando con la Revolución Rusa, pero va más allá del socialismo (de la época) y sería una pena que nos quedáramos solo con eso.

Este día, que debería servir para reflexionar sobre los logros alcanzados y sobre lo que queda aún por hacer, parece que es un día marcado políticamente. Lo que podría ser una oportunidad para que las mujeres uniéramos nuestras voces se convierte, de nuevo, en un motivo de disputa y división, perdiendo todo el sentido que tenía entonces. Hay que ver qué dañina es la ignorancia.
http://www.un.org/es/events/women/iwd/2011/history.shtml "