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domingo, 7 de mayo de 2017

Camus

Quizá una entrada sobre libros el día de la madre no parezca la más indicada, pero la Señora es una gran lectora, es crítica y muy selectiva, y Camus no solo me ha gustado, sino que además me ha parecido alguien tan íntegro y con las ideas tan claras, que he pensado que se ajustaba a la homenajeada como anillo al dedo.

Confieso que este autor nunca me había llamado hasta ahora y me alegro de que al fin decidiera hacerlo porque se ha convertido en uno de mis favoritos. Recuerdo que cuando empecé a estudiar francés en el instituto, uno de los libros de prácticas del idioma de la biblioteca de la profesora era, precisamente, L'etranger. No recuerdo si lo leí sin enterarme de nada, mis nociones de francés entonces eran casi nulas, o a mí no me tocó ese libro y me bastó la opinión de mis compañeros para evitarlo hasta ahora. Sin embargo, la opinión de House era muy diferente a la de unos chavales de 14 años e hizo que me interesara en el tema. Una oportuna oferta de kindle fue el último detonante.

El argumento de "El extranjero" no suena muy atractivo, se trata de una novela sobre alguien que vive su propia vida con apatía, para el que las cosas son como son, se las encuentra y no decide sobre ellas, ni las analiza, simplemente se deja llevar y sin justificar su comportamiento con explicaciones complejas e irreales. Sin embargo Camus describe con sencillez y maestría las vivencias y los pensamientos del protagonista, Meursault, y lo hace de tal modo que consigue crear con el lector una conexión que parece casi imposible, dado que el personaje apenas muestra emociones. Después de su crimen entiende lo que ha hecho y el castigo que conlleva y hubiese preferido que todo hubiera sucedido de otra manera, y en esa tibia preferencia y en una cierta preocupación por su futuro consiste su arrepentimiento. No obstante no intenta que le comprendan más que con la exposición de los hechos. Toda la atmósfera del libro tiene algo de irreal, como una muestra más de que el individuo vive su vida y percibe el ambiente como algo ajeno.

Miré el campo a mi alrededor. A través de las líneas de cipreses que aproximaban las colinas al cielo, de aquella tierra rojiza y verde, de aquellas casas, pocas y bien dibujadas, comprendía a mi madre. La tarde, en esta región, debía de ser como una tregua melancólica. Hoy, el sol desbordante que hacía estremecer el paisaje, lo tornaba inhumano y deprimente.

Hubo también la iglesia y los aldeanos en las aceras, los geranios rojos en las tumbas del cementerio, el desvanecimiento de Pérez (habríase dicho un títere dislocado), la tierra color de sangre que rodaba sobre el féretro de mamá, la carne blanca de las raíces que se mezclaban, gente aún, voces, el pueblo, la espera delante de un café el incesante ronquido del motor, y mi alegría cuando el autobús entró en el nido de luces de Argel y pensé que iba a acostarme y a dormir durante doce horas. 

Tan próxima a la muerte, mamá debió de sentirse liberada de ella y dispuesta a revivirlo todo. Nadie, nadie tenía derecho a llorarla. Y yo también me sentí dispuesto a revivirlo todo. Como si esa gran cólera me hubiese purgado del mal, vaciado de esperanza, ante esta noche cargada de signos y de estrellas me abría por vez primera a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mí, tan fraterno al cabo, sentí que había sido feliz y que lo era todavía. Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, no me queda más que desear en el día de mi ejecución la presencia de muchos espectadores que me acojan con gritos de odio.


Me gustó tanto el estilo de Camus, claro, sobrio y lleno de enjundia, que quise leer algo más de su obra. "La peste" con ese título tan desagradable, aún me atraía menos que el extranjero ya que siempre he sentido un intenso repelús por esa enfermedad, la manera en la que la retratan en la literatura y en el cine es el motivo por el que aborrezco el cuento del flautista de Hamelin y la película Navigator. Sin embargo se considera la obra maestra del pensador, así que dejé de lado mis prejuicios y compré el libro, y debo añadir que me alegro infinito porque se ha convertido en uno de mis favoritos, diría que es uno de esos libros imprescindibles para un médico, es un ejemplo de entrega y compasión. No es solo un alegoría sobre la guerra o la maldad humana, sino también una exposición de principios, un manifiesto sobre la integridad de aquellos que evitan hacer daño a los demás, porque a veces luchar por tus ideas puede convertirte en un fanático y llevarte a hacer justo lo que no deseas e incluso te empuja a cometer crímenes que rechazas con el paradójico fin acabar con ellos, como matar para luchar contra la pena de muerte. Lo difícil es vivir según tus ideas y respetar al resto. La historia te atrapa, la lectura, pese a su profundidad, es fácil, hay reflexiones magníficas y la humanidad de los protagonistas te conquista. Una auténtica joya.

Cuando la guerra estalla, la gente dice: no durará, es demasiado estúpida. Y la guerra es ciertamente demasiado estúpida, pero eso no evita que dure. La estupidez siempre continúa, y la gente se daría cuenta si no estuviesen siempre pensando en ellos mismos.

Sufrían una especie de emanciación física y espiritual. Al principio de la plaga, recordaban muy bien a la persona que habían perdido y lamentaban estar sin ellos. Pero aunque podía recordar la cara y la risa del amado, llegaba un día, después del evento, en que se daban cuenta de que habían sido felices, y les parecía muy difícil imaginar que estaría haciendo la otra persona en un lugar tan lejano durante ese momento. En resumen, que el tiempo tenía memoria pero no suficiente imaginación. En la segunda etapa de la plaga, la memoria también se perdía. 

"No tienes corazón" le había dicho alguien una vez. Pero sí lo tenía. Solía llevarlo encima las veinte horas diarias en que veía morir a hombres que estaban hechos para la vida. Lo usaba para comenzar de nuevo día tras día. De momento, solo tenía corazón para eso.

El médico se incorporó y le preguntó a Tarrou si tenía alguna idea del camino que se debería seguir para llegar a la paz. Sí, la comprensión.

jueves, 27 de abril de 2017

Trilogía del muchacho de Jon Kalman Stefánsson

Después de terminar la trilogía del muchacho de Jón Kalman Stefánsson, he pensado que es mejor escribirle una entrada propia a los tres libros y de paso aligerar un poco el testamento del día del libro. Es la historia de una vida en un medio hostil, no obstante también son libros muy poéticos, la naturaleza está llena de poesía, hay belleza en su inmensidad, en la fuerza del viento, en las nieves, en los cristales de hielo. Hay sueños en el frío. Sin embargo hay momentos en la vida en los que no tiene cabida la poesía, y el autor no edulcora las palabras, la crueldad de los hombres no lo permite.

El primer libro de la serie es Entre el cielo y la tierra y es una historia con la que se pasa frío, las palabras te sumergen en el paisaje helado de Islandia con un lenguaje precioso que no evita que se congelen las manos, ni que las esquirlas de hielo se adhieran a la ropa, al pelo, o que el viento corte la piel, que los pasos se hundan en la nieve y las fuerzas se pierdan en un mundo entre el sueño y la muerte.
"Algunos poemas nos arrastran a lugares donde no llegan las palabras, ni el pensamiento, te conducen hasta el núcleo, la vida se detiene durante un instante y se vuelve hermosa, manifiesta la alegría y los lamentos. Algunos poemas te hacen olvidar, se olvida la tristeza, la desesperanza, te olvidas del impermeable y la escarcha te alcanza, dice, te tengo, y estás muerto."

Si el primer libro se centra en el océano polar, el segundo, La tristeza de los ángeles, lo hace en el interior, en las montañas cubiertas de nieve, en ventiscas que no permiten distinguir cielo y tierra y donde perder el rumbo es tan fácil como mortal. En esas condiciones, llevar el correo de un lugar a otro es una hazaña, pero es mucho más sencillo que la misión de trasladar un cadáver para su entierro en una tumba consagrada. El viaje es una reflexión al borde de la muerte y sobre la misma muerte, sobre la naturaleza, el frío, las flaquezas y la entereza.
"los que suben a la montaña o por las sendas de la meseta pueden escuchar el canto de las estrellas.(...) En algún lugar está escrito que ese canto es capaz de despertar en ti la desesperación o la divinidad. Sería cuestión de subir a las montañas en las noches serenas y oscuras como el infierno en busca de la locura o la felicidad, y entonces quizá le encuentres el sentido a la vida."

En el libro final, El corazón del hombre, el invierno da paso a la primavera y la historia se centra más en la vida en el pueblo, en sus personajes, en las relaciones que los unen y los separan, en la lucha del día a día para salir adelante y hace hincapié en el difícil papel de la mujer, relegada a un segundo plano o a víctima de la violencia de los hombres. Habla de la mezquindad asociada al ansia de poder, del amor y de sus miedos, de la evasión en el alcohol que no es tal y, por supuesto, de la muerte, siempre presente. No solo el lenguaje es muy hermoso, también tiene reflexiones brillantes.

La gente piensa que es fácil saber quien es fuerte y quien no. La gente es estúpida. Sabes que la vida puede pesar más que las montañas, ser más peligrosa que el Océano Polar. 

Probablemente uno no sabe mucho sobre la vida; uno tan solo se adentra en ella. Y sabe cómo darle la bienvenida cuando llega. 

Con la niebla llega el silencio.

Deberías saber que no puedes vivir solo porque no estás muerto; eso es una farsa. Deberías vivir como una estrella, y brillar.

Deberíamos vivir para conquistar la muerte, eso lo único que sabemos hacer y que somos capaces de hacer. Si vivimos como si pudiéramos, y preferiblemente algo mejor, la muerte nunca nos conquistará. Entonces no moriremos, simplemente nos convertiremos en algo distinto. No tengo las palabras para ello, para describirlo, me refiero. Quizá solo nos transformamos en música. 

Bésame, no dejes que los besos sean menos que las gotas de lluvia sobre el tejado. 

Casi nadie posee ojos para mirar el entendimiento directamente a la cara; pocos ojos pueden tolerarlo.

Es la vida, llena de poesía, de la belleza de los momentos felices y de otros trágicos, pero que también se ve salpicada por las vilezas humanas, y entonces no hay lugar la poesía.

lunes, 24 de abril de 2017

Un poco de David Toscana

El blog de unlibroaldía me descubrió a David Toscana. No tengo medida y cuando algo me gusta, no me veo harta, lo que significa que leí tres libros seguidos del autor mexicano. Me enganchó con su Ejercito iluminado, en el que el general Matus se pone al frente de un pequeño batallón de discapacitados con la idea de recuperar El Álamo y devolver Texas a México. No es la única lucha del general, que también desea el reconocimiento de su tercer puesto en el maratón de las Olimpiadas de París, aunque él no corriese en Francia sino en Monterrey. Es una historia que tiene algo de quijotesca y que también comparte el humor amable de Steinbeck en Cannery Row, con personajes muy humanos que se tratan con un cariño no exento de sentido del humor, pero sin ridiculizarlos en ningún momento.
"Los hombres hechos y derechos, aquellos que tienen una mujer esperando su regreso, son los únicos capaces de acabar con el rival, pues a fin de cuentas las guerras no se ganan por la patria, sino por la mujer que dejamos en casa."
"La guerra es una larga parranda que se interrumpe de vez en cuando para disparar, y ni aún entonces, si uno no suelta la botella de aguardiente."

Si el ejercito me gustó, El último lector terminó de conquistarme. Un cadáver encontrado en un pozo guarda un singular parecido con la protagonista de otra novela de final trágico, la muerte de Babette, tanto es así que ni siquiera la madre de la muchacha es ajena a la semejanza, lo que ya le hacía presagiar un mal final para su hija. Las dos Babettes se convierten en una, al igual que en la vida se combinan literatura y ficción, al menos en la mente de Lucio, el bibliotecario, cuya manera de clasificar los libros no se atiene a las normas convencionales, la censura depende de si la obra merece guardarse o destinarse a pienso de cucarachas. El mismo Lucio podría haber salido de una novela de García Márquez, sobre todo en los fragmentos en los que se refiere a su mujer, Herlinda, y su hijo Remigio comparte algunos de los rasgos soñadores de su padre, del que aprende a ver la ficción de la realidad. Todo en este libro es como una rara joya, de esas que te hipnotizan con su belleza y de las que desearías atrapar cada matiz, es la mejor descripción que se me ocurre.
"A los doce años, Babette poseía la vanidad de una mujer mayor y gustaba de llevar vestidos ceñidos en la cintura, que mostraran un mínimo de pantorrilla. Adoraba los días de viento porque el revoloteo de su negrísimo cabello hacía fulgurar sus ojos claros, tristes, de plomo; ojos siempre viendo el horizonte, más allá de su delicada nariz. Aunque de piel muy blanca, al punto de traslucir venas azules en brazos y mejillas, no daba la impresión de ser enfermiza; todo lo contrario: quien la mirara detenidamente notaría una carne compacta, severa para su edad y casi varonil, a no ser porque unas incipientes formas de mujer comenzaban a perfilar una hechura de esas que silencian
voces a su paso "
"Viva Pancho Villa, cabrones, y la virgen de Guadalupe. Le rezan a uno y a otra, hacen sus propias novelas. Creen en ellas como usted y yo creemos en Babette […]. [Creen]en ángeles, demonios, crucificados y tantas cosas que nadie ha visto ni verá más que a través de las palabras; entonces no me explico por qué se resisten a entrar en mi biblioteca, por qué piensan que hay un abismo entre la vida y el papel"

Estación Tula, en mi opinión, no tiene el mismo encanto que las anteriores. En la historia un anciano recurre a un aspirante a escritor para dictarle sus memorias, desde el momento de su concepción, y el rechazo que despertó su nacimiento, al despertar de su amor y el deseo de ser alguien digno de la amada, un amor que el escritor trata de reproducir en su propia vida. Es una novela que se lee bien pero no está a la altura de otras obras del autor, posiblemente porque es anterior y se nota en que es menos compleja pero también más convencional y me dejó un regusto a incompleto.

domingo, 23 de abril de 2017

Día del libro

Hace siglos que no hablo de libros, no he leído al mismo ritmo que otras temporadas, pero eso no significa que no haya leído nada sino que algunos libros me han llegado a durar toda una semana, muchas veces porque me entraba sueño a las pocas páginas. Es algo que por desgracia me sucede con el maravilloso Chejov, del que House me regaló la colección completa de cuentos por Navidad y que alterno con otras lecturas. De todos modos llevo una racha demasiado perezosa: no escribo, leo menos y no tengo otra excusa mejor que la falta de ganas.

Con el tiempo que ha pasado no puedo acordarme de memoria de mis lecturas, lo que suelo hacer para luego hacer memoria es escribir una reseña en amazon (que usaré de chuleta para esta entrada). Me limitaré a lo leído en lo que va de año, aunque creo que hace más que no hablo de libros. Sin embargo, tendré algo de piedad y no me remontaré más allá.

Empezaré mencionando la trilogía del muchacho de Jón Kalman Stefánsson, un escritor islandés que ha ganado cierta relevancia, además de varios premios. Lo conocí gracias al blog "un libro al día", que como su propio nombre indica publica reseñas de libros a diario, sin centrarse en los bestsellers, sino en la literatura. Están escritos en islandés y los he comprado en inglés porque el precio era la mitad que en español, aunque en ambos idiomas la traducción hace honor al estilo casi poético del autor. Para no sobrecargar aún más esta entrada, hablo de los tres libros en otra.

Previamente a la trilogía le tocó el turno a una novela Herman Hesse que contribuyó en gran medida a que le concediesen el Nobel en 1946. Se trata de El juego de los abalorios, una historia futurista, en un ambiente de renuncia al mundo, sobre la pureza del espíritu a través del conocimiento, sin ambición personal ni tampoco en búsqueda de la gloria. El juego de los abalorios no es un juego sino un complejo sistema de meditación, síntesis, contraposición y asociación de ideas que aúna de manera universal música, matemáticas, astronomía y filología. La novela, escrita como biografía, es una reflexión sobre los principios que rigen la vida de cada uno, la sociedad, la cultura, la espiritualidad y la historia.
Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos.

Tu no eres como otras madres de Angelika Schrobsdorff fue una recomendación de la Señora, y ya se sabe que siempre hay que hacer caso a las madres. Else es una judía joven y romántica que decide romper con las tradiciones judías al enamorarse de un cristiano, religión que siempre la ha atraído más que la propia. Sus esquemas del matrimonio se rompen y decide disfrutar de la vida libremente, entre sus planes está la de tener un hijo de cada hombre que se enamore. Vive tan ajena como puede la situación política de Alemania sin creerse que los nazis duren en el poder. Cuando empieza la persecución de los judíos todo da un giro y se ve obligada a huir a Bulgaria. Allí conoce las estrecheces y los sacrificios, sus hijas crecen, la autora, de niña egoísta y consentida pasa a convertirse en una adolescente manipuladora aún más egoísta, quiere vivir el presente lo mejor posible después de lo pasado en la guerra. Un novelón muy interesante y bien escrito, en el que con los recuerdos e impresiones de la autora se mezclan cartas de la propia Else que ayudan a conocerla y apreciarla mejor.
"Else era, en un mundo de autoengaño, de disimulo y de hipocresía, tan auténtica y elemental como solo puede serlo una criatura de la naturaleza."

Metidos en la guerra, sigo con el tema. Zweig ha sido posiblemente el escritor que más he leído en estos meses. En El mundo de ayer, memorias de un europeo, la última obra del autor, justo antes de su suicidio en Brasil, Zweig cuenta cómo era Europa hasta la 2º GM. Narra sus memorias, su infancia en una buena familia austriaca a finales del siglo XIX, época en la que resalta la importancia de la vida cultural de la Viena de entonces, y habla de sus inquietudes académicas y sus preocupaciones ante los cambios previos a las guerras que se avecinaban, anticipa los acontecimientos que desembocaron en la segunda guerra con clarividencia, pero sin que le sea posible hacer nada por evitarlo. Además cuenta su amistad con todo un elenco de personajes relevantes tanto en la cultura como en la política, y hace breves retratos de carne y hueso de cada uno de ellos. Es un libro muy ameno y tremendamente informativo e interesante, para mi gusto uno de los mejores de Zweig.
"Por mi vida han galopado todos los corceles amarillentos del Apocalipsis, la revolución y el hambre, la inflación y el terror, las epidemias y la emigración; he visto nacer y expandirse ante mis propios ojos las grandes ideologías de masas: el fascismo en Italia, el nacionalsocialismo en Alemania, el bolchevismo en Rusia y, sobre todo, la peor de todas las pestes: el nacionalismo, que envenena la flor de nuestra cultura europea".
Fueron esas memorias las que me llevaron a indagar más y al mundo de ayer le siguió El legado de Europa, un recopilatorio de reseñas y artículos de Zweig sobre diferentes personajes. Comienza con la biografía, algo más extensa que el resto, de Montaigne para luego pasar a hablar de sus contemporáneos. Es un buen complemento al Mundo de ayer.
"El verdadero respeto no debe ser miedoso"

Novela de ajedrez es una novela corta en la que Zweig hace una de las cosas que mejor le sale y que más consigue captar la atención del lector: rememorar en el presente una historia del pasado, en este caso un cautiverio por la Gestapo y una obsesión por el ajedrez. Eso, y una partida con un campeón mundial, hacen que resulte casi imposible despegar los ojos de las páginas.
"Ya no se trataba de dos rivales que quisieran medir en el juego sus propias fuerzas, eran ahora dos enemigos que se habían jurado aniquilarse mutuamente.."
Más flojita me resultó The post office girl, Christine, una joven cuya familia se ha empobrecido con la 1GM, se convierte en Cenicienta cuando sus tíos la invitan a pasar unos días con ellos en un hotel de lujo en Suiza, allí conoce otra vida, la que da la riqueza y el reconocimiento social. Sin embargo, el cuento termina de forma abrupta y debe regresar, pero no es la misma muchacha que antes de marcharse, ahora es consciente de la miseria que la rodea y no se ve capaz de soportarlo. Zweig es uno de los mejores escritores a la hora de reflejar la psicología y las emociones de sus personajes. Esta novela es un buen ejemplo, quizá el final parezca abierto, pero en realidad no lo es tanto.

Otra recomendación del blog de "unlibroaldía" fue "La puerta" de Magda Szabó. Sin duda libro muy bien escrito, pero con un ritmo muy lento que hace que resulte pesado y entren ganas da abandonarlo en su primer tercio, sin embargo conviene insistir porque, a partir de ahí, uno se involucra más con los personajes y se lee con más facilidad. El lenguaje no es complicado, los personajes sí. Emerenc es una mujer dueña de un gran magnetismo que afecta tanto a personas como a animales, es el centro del vecindario, sin ella nada funcionaría. La vida la ha castigado y eso le ha enseñado a ser dura, a controlar sus pasiones, a proteger su intimidad, pero sin embargo posee una bondad y un sentido de la justicia innatos que disculpan algunas de sus acciones. Magda, la narradora, es una mujer más inmadura, que intenta encasillar y comprender a Emerenc, algo que solo logra al final, cuando es tarde, y en parte por la culpa que su comportamiento le provoca. Es una novela excelente, pero no es uno de esos libros que pueden recomendarse a todo el mundo.
"Ella sostenía que todos esos personajes eran iguales, porque el poder está hecho para mandar y quien lo ambiciona, cualquiera que sea su ideología, y aunque diga representar los intereses de Emerenc, en el fondo lo único que quiere es mandar -no se sabe en nombre de qué potestad- sobre todos y a costa de todo; aparte de que el poder es opresor por naturaleza."

El blog de unlibroaldía también me descubrió a David Toscana, leí tres libros seguidos del autor mexicano (por lo que mejor lo comento en otra entrada). Del mismo blog salió Sí, de Thomas Bernhard, un libro hecho de un párrafo ininterrumpido de más de 120 páginas, cuya estructura contribuye a transmitir la sensación de agobio de su protagonista, que empieza la historia desahogándose en casa de su amigo y confidente Moritz para saltar, en una fuga de ideas en la que describe el lugar en el que reside y los motivos que le impulsaron a mudarse allí, a las emociones de la Persa, una mujer que al principio le salva de sí mismo, con la que se siente identificado ya que ambos comparten el mismo proceso autodestructivo. Es una narración neurótica y trepidante, en un ambiente abrumador, tenso, gris y húmedo, medio derruido como las vidas que describe. Te impacta y te deja sin aliento.
“Constantemente intentamos descubrir motivos ocultos y no avanzamos, sólo complicamos y trastornamos aún más lo que ya está suficientemente complicado y trastornado. Buscamos un culpable en nuestra estrella que, la mayoría de las veces, si somos sinceros, sólo podemos calificar de mala estrella. Cavilamos sobre lo que podríamos haber hecho de otra forma o mejor, y sobre lo que, posiblemente, no hubiéramos debido hacer, porque estamos condenados a ello, pero no conduce a nada”

Stories of your life and others, de Ted Chiang, es una colección interesantísima de relatos. Son historias muy originales, con planteamientos muy inteligentes que te hacen pensar, bien resueltas, bien escritas, imprevisibles y que te mantienen enganchado. El relato que da título al libro sirvió de base para la película Arrival (La llegada). Después de leer el libro la conclusión es que su autor es un genio.
Sabía que era insensato; los hombres con experiencia dicen, hay cuatro cosas que nunca vuelven: la palabra hablada, la flecha lanzada, la vida pasada y la oportunidad desperdiciada." 

Mencionar también a Marcel Schwob. Las vidas imaginarias son una colección de biografías breves que fácilmente podrían haber sido. La cruzada de los niños es una maravilla, cada capítulo está relatado por una voz diferente en la que se narran los diferentes episodios y la progresión de esa cruzada infantil, una suerte de flautista de Hamelin, abocada al fracaso y en la que no se pierde la esperanza de un milagro. Un libro breve, fácil de leer y con un estilo magnífico. Para disfrutar.

Martes con mi viejo profesor de Mitch Albom es una breve biografía sobre alguien entrañable, el profesor Morris, jubilado y enfermo de ELA, que imparte sus últimas clases desde casa mientras su cuerpo se consume. No obstante el cuerpo no es más que un cascarón, el espíritu sigue ahí y el profesor no permite que la enfermedad lo arrastre. Son lecciones sobre el sentido de la vida, los valores, el amor, la familia, el matrimonio, los amigos y el aprender a aceptarse y perdonarse, sin permitir que el arrepentimiento por el pasado repercuta en el futuro.
"A veces no eres capaz de creerte lo que ves, tienes que creer lo que sientes. Y si quieres que los demás lleguen a confiar en ti, también tú debes sentir que puedes confiar en ellos, aunque estés a oscuras. Aunque te estés cayendo."

No todas las recomendaciones del blog de unlibroaldía son un acierto, de hecho "El bar de las grandes esperanzas" de JR Moehringer no me convenció, en parte es culpa mía, no terminó de conectar con esa temática de varón adolescente inmaduro. Es una autobiografía, centrada durante la infancia más en la figura de la madre y en la nostalgia del padre, en la que luego, a partir de la edad legal, el bar pasa a cobrar protagonismo y a convertirse en una parte más de la caótica familia del autor. Sin embargo, el bar es más bien un refugio para escapar de la vida, sus dificultades, sus inseguridades, pero no es una solución, para eso hay que madurar, salir del cascarón, algo que al protagonista le cuesta. Es un universo masculino, de un muchacho no demasiado admirable, y en vías de acabar alcoholizado, al que le cuesta abrir los ojos (y que tras momentos de lucidez tiene tendencia a volverlos a cerrar). No está mal pero a ratos es desigual, con momentos un poco pesados y a veces dan ganas de sacudir al protagonista y gritarle que espabile.

No sé dónde oí hablar de Los palimpsestos de Aleksandra Lun, una novela de locos, literalmente, en la que un escritor polaco está encerrado en un manicomio belga por escribir una novela en antártico, motivo por el que ha sido perseguido y atacado en diversos lugares del mundo. En el manicomio encuentra a otros escritores que defienden la postura de escribir en otra lengua distinta a la materna, mientras la psiquiatra trata de convencerle de que eso no es correcto. Es original pero resulta algo repetitiva.

La caja de Bernit es un cuento de fantasía que leí para desconectar, se trata de una historia muy imaginativa, entretenida, con reminiscencias del Señor de los Anillos, también a Laura Gallego y algún personaje me recordó a la Historia del rey transparente de Rosa Montero. El principal fallo es el estilo, se lee bien, pero resulta demasiado básico.

En cuestión de cuentos, no hay nada mejor para iniciar a los peques en el amor por los libros y si el protagonista es el Dragón Coco el éxito está garantizado. Es una serie muy amplia y muy entretenida, incluso para los mayores, al Principito le encanta.

Pasaré por encima de otros libros, algunos bestsellers, que no me han convencido. El ruiseñor, de Kristin Hannah, es la historia de dos hermanas en la Francia ocupada. Es una historia de supervivencia y de resistencia durante la 2ª GM, Vianne debe cuidar de su familia y sobrellevar las duras condiciones de vida, para lograrlo no quiere mirar, pero no puede evitarlo. Isabelle, su hermana, más impulsiva, decide luchar por la libertad desde el principio y formar parte activa de la Resistencia. La trama es buena aunque el estilo de la narración deja algo que desear, es demasiado emocional, y no es que no haya emociones que contar, pero tanto a las emociones como a los personajes les faltan matices, todo es blanco y negro, extremo, sin escala de grises, sin profundizar. En La bibliotecaria de Auschwitz el autor ha querido plasmar toda la documentación de su trabajo de investigación y lo hace en forma de recuerdos que cortan la historia.

Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout, me pareció insulsa y totalmente prescindible. El ladrón de sueños, supuesto Finalista Premio Planeta de Verónica García-Peña, es un folletín con todos sus ingredientes (investigación, romance, locura, desapariciones, asesinatos y hasta fantasmas), para pasar el rato, con cierto aire gótico, entretenida y olvidable. Fácil de leer, previsible y sin nada especial. La felicidad es un té contigo, de Mamen Sanchez, es otro folletín aunque en este caso con tintes de caricatura, y habría estado bien si hubiese mantenido ese humor, el problema surge al abordar temas más serios, aunque quizá sea un buen guión para una película de Almodovar.

Con esto lo dejo, no sin felicitar y compadecer al pobre que haya aguantado mi rollo literario hasta el final. He sacado a David Toscana y a Jon Kalman Stefansson para dedicarles una entrada propia y aliviar un poco esta, no obstante aún es muy larga.

martes, 15 de noviembre de 2016

Pegaso (Rubén Darío)


PEGASO

Cuando iba yo a montar ese caballo rudo
y tembloroso, dije: «La vida es pura y bella».
Entre sus cejas vivas vi brillar una estrella.
El cielo estaba azul y yo estaba desnudo.

Sobre mi frente Apolo hizo brillar su escudo
y de Belerofonte logré seguir la huella.
Toda cima es ilustre si Pegaso la sella,
y yo, fuerte, he subido donde Pegaso pudo.

¡Yo soy el caballero de la humana energía,
yo soy el que presenta su cabeza triunfante
coronada con el laurel del Rey del día;

domador del corcel de cascos de diamante,
voy en un gran volar, con la aurora por guía,
adelante en el vasto azur, siempre adelante!

Rubén Darío

viernes, 26 de agosto de 2016

Sobre gustos... libros

Mis gustos literarios no siempre coinciden con la opinión mayoritaria, lo que sí me choca es que muchas veces se califica como obra maestra a verdaderos bodrios. De esos ha habido un par de ellos en estos meses, de los de no pasar del primer capítulo de puro malo, tanto que en un caso pensé que la culpa era de la traducción y luego descubrí que el español era su idioma original. Cierto que algo de traducción había, porque la historia era una copia poco lograda de las novelas inglesas del XIX. No me quiero imaginar la cara de Jane Austen o Elizabeth Gaskell al dar con uno de sus imitadores actuales. La otra que abandoné, de Jane Aiken, una autora con relativo éxito y adaptaciones hollywoodienses, y que empecé en inglés con lo que no podía culpar al traductor, me pareció aún más penosa, con una trama manida y previsible y una narración infame (al parecer su padre fue premio Pulitzer y aunque la hija no heredó el talento del progenitor se ve que supo hacer uso de sus contactos).

En fin, hablemos de libros sobre los que se puede decir algo.

The Coroner's Lunch (el primero de los misterios del Dr. Siri) de Colin Cotterill, es una novela de investigación bastante original, con un trasfondo político, médico y social del Laos comunista de los años 70. Muy a su pesar, Siri es el único forense de Laos. Obligado a sus 72 años a aceptar el cargo, nombramiento que se le otorga gracias a su título de médico, nunca antes había ejercido como forense y tiene que empezar casi de nuevo en esa especialidad. Por fortuna no suele contar con muchos clientes, hasta que de repente todo se complica y se encuentra frente a frente con un complot internacional y con la muerte de la esposa de un dignatario. Además de su enfermera y su ayudante, con Sd de Down, los propios muertos contribuyen a la investigación de su defunción. La historia es entretenida, ligera, no carga las tintas en la situación social y política del país, sino que se apoya en el humor y la ironía de Siri a la hora de de criticarlo y la parte correspondiente a magia y tradiciones es un aliciente más.

On the move fue el último libro de Oliver Sacks. Antes de morir de un cáncer terminal, Sacks divaga y se confiesa mientras habla de su vida personal y profesional en una autobiografía interesante a la que le falta concisión y, en ocasiones, unidad. Él mismo cuenta que, al escribir sus obras, siempre sentía que le faltaba añadir algo más, aunque me imagino que después de los alardes de logorrea de este libro, se quedaría tranquilo en ese aspecto (y, por si acaso, añadió la infinidad de notas del final). El ritmo cambia y eso hace que al lector le cueste engancharse y también que se desenganche con facilidad. La parte científica es interesante, aunque salvo en el caso de la L-Dopa (en el que se basa la película Awakenings-Despertares), e incluso en el desarrollo de este, hay mucha historia clínica, mucho estudio e investigación, bastantes hipótesis, pero poca resolución terapéutica. Es un libro curioso, muy sincero aunque con bastante autocomplacencia.

Babbit, del primer premio Nobel americano, Sinclair Lewis (del cual no había leído nada), me resultó soporífero. Del que se trata de una sátira se refleja en todas las incongruencias entre la manera de pensar y de actuar del personaje y, aunque está bien escrito, carece por completo de sentido del humor. El ritmo me resultó tan lento que como somnífero me hacía un efecto infalible. Sin duda por el estilo se merecía un esfuerzo, por soso que me parezca se trata de un Premio Nobel, e intenté darle una oportunidad, pero fui incapaz de terminarlo. Decidí que no me interesaba saber nada más sobre la vida de Babbit y del americano medio que representa.

El misterio de la cripta embrujada de Eduardo Mendoza es una investigación de lo más disparatada y surrealista. Como bien explica el autor en el prólogo, este libro lo escribió para divertirse y se dejó llevar. El resultado es un disparate irreverente y bastante chocante, con un protagonista marginal, loco y lúcido a su manera, que no es la convencional, y que junto con su "ayudante" parece ser el único que cuenta con media neurona funcionante, y no siempre. Es una comedia del más puro género "basura blanca americana", que no es un estilo de humor que me haga demasiada gracia, pero que tiene sus adictos (de ahí el éxito de la saga Torrente). Se lee rápido, a veces en diagonal o de otro modo sus monólogos y descripciones resultan un tanto cargantes. No seguiré con la serie.

jueves, 25 de agosto de 2016

Joyas literarias

Hay libros que no solo cuentan una historia sino que transmiten emociones y dejan una huella. Están llenos de frases que te hacen pensar y consiguen arrastrarte a su interior aunque no tengan nada que ver contigo. Es el poder mágico de la escritura, aunque pocos escritores poseen el don de hacer magia con las palabras. Leer uno de esos libros es como descubrir un tesoro.

Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin  ha supuesto todo un hallazgo, había leído muy buenas críticas pero por las sinopsis no estaba segura de que me fuese a gustar. Sin embargo este libro es el ejemplo de que con la buena literatura lo que importa no es lo que se cuenta sino cómo se cuenta y la manera de narrar de Lucia Berlin es maravillosa. Son relatos independientes, pero que al mismo tiempo se relacionan entre sí para dar una idea global de la historia, como las piezas de un puzle. Los personajes, con sus defectos (evidentes), se convierten en seres reales, magnéticos, entrañables, con los que se ama, se sufre y se siente cada recuerdo. Una escritora genial.

"La historia, de hecho, ni siquiera está escrita todavía. Sin embargo, aspiro a que, a fuerza de minuciosidad en el detalle, esta mujer les resulte tan creíble que no puedan evitar compadecerla".

«Ramas cargadas de nieve se quiebran y crujen sobre mi tejado, y el viento estremece las paredes. Acogedor, sin embargo, como estar en un barco recio, una gabarra o un remolcador"

"Ojalá hubiera un autobús al vertedero. Íbamos allí cuando añorábamos Nuevo México. Es un lugar inhóspito y ventoso, y las gaviotas planean como los chotacabras del desierto al anochecer. Allá donde mires, se ve el cielo. Los camiones de basura retumban por las carreteras entre vaharadas de polvo. Dinosaurios grises."

El Camino Estrecho Al Norte Profundo, de Richard Flanagan, Premio Booker 2014, fue una novela que me recomendó la Señora y que merece la pena, aunque es un libro que cuesta, a veces mucho, pero eso no le quita mérito a la narración. No es fácil, es duro, desgarrador, hay crueldad, pero tampoco podía ser de otra manera porque es un libro sobre la guerra, sus horrores, la lucha por la supervivencia, por seguir un día más, y no se puede escribir sobre ese tema en serio y esperar que el resultado sea una obra de lectura ligera. La guerra es algo que te marca, que te cambia la vida. Hay amor, sí, pero el romance sirve para enfatizar aún más los contrastes; también el amor se convierte en un fantasma de la guerra.

"Nothing endures. Don’t you see? That’s what Kipling meant. Not empires, not memories. We remember nothing. Maybe for a year or two. Maybe most of a life, if we live. Maybe. But then we will die, and who will ever understand any of this?" 
"Nada permanece. ¿No lo ves? Eso es lo que Kipling quería decir. Ni imperios, ni recuerdos. No recordamos nada. Tal vez durante uno o dos años. Tal vez casi toda la vida, si vivimos. Pero entonces moriremos, ¿y quién comprenderá algo de esto?"

The Duchess of Bloomsbury Street de Helene Hanff es otra pequeña joya. Helene Hanff escribe sobre lo que le pasa y en eso no tiene parangón; es dulce, con un sentido del humor nada dañino y su lenguaje fluye y engancha, consigue que el lector se identifique con ella desde las primeras líneas y que comparta experiencias y emociones. Sus palabras poseen voz, en realidad no se leen sino que se escuchan, la misma Helene Hanff narra su historia, le da su entonación, sus inflexiones, el murmullo de su tono suave y pausado, como quien cuenta un cuento mientras el oyente mantiene la atención para no perderse ni una coma. ¿El argumento? La crónica de un viaje. Tras años de querer conocer Londres, Helene Hanff finalmente logra su deseo a raíz de la publicación, y el éxito, de su novela epistolar y autobiográfica 84, Charing Cross Road. El trato que recibe es tan magnífico que se nombra a sí misma la Duquesa de Bloomsbury St (lugar en el que se encuentra su hotel). Durante su estancia lleva un cuaderno en el que narra el día a día del viaje, habla de la gente que conoce y los sitios que visita, todo de forma amena y concisa; ese cuaderno es este libro y es una auténtica delicia.

“I tell you, life is extraordinary. A few years ago I couldn’t write anything or sell anything, I’d passed the age where you know all the returns are in, I’d had my chance and done my best and failed. And how was I to know the miracle waiting to happen round the corner in late middle age? 84, Charing Cross Road was no best seller, you understand; it didn’t make me rich or famous. It just got me hundreds of letters and phone calls from people I never knew existed; it got me wonderful reviews; it restored a self-confidence and self-esteem I’d lost somewhere along the way, God knows how many years ago. It brought me to England. It changed my life.” 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Y más libros

Aunque leo mucho en inglés, a veces intento leer también en francés para que no se me termine de olvidar todo lo que estudié en su momento. Me da más pereza, tengo menos fluidez y la selección de autores es limitada, aunque podría empezar con el filón de Verne. Me encanta Irene Nemirovsky y Les feux d'automne es una novela no muy larga que pensé que no me costaría demasiado leer en su versión original (que tenía la ventaja añadida de ser mucho más barata, al menos en kindle). Sin embargo, aunque el lenguaje es precioso, sencillo, y leerlo es un placer, no pienso que sea la mejor historia de su autora, sino que es algo desigual. El libro se divide en tres partes, la primera me pareció con diferencia a la mejor, es la época que corresponde a la Gran Guerra y Némirovsky describe con maestría las escenas en el campo de batalla. El personaje de Marcial es uno de los más logrados, aunque por desgracia su protagonismo no continúa. La segunda parte corresponde al periodo entreguerras, los jóvenes regresan cambiados, buscan la vida fácil y la encuentran. Esta parte me resultó mucho más floja, melodramática y convencional, Nemirovsky es mejor cuando a sus personajes les mueven emociones fuertes, es entonces cuando les da vida. El final del libro lo dedica a la Segunda Guerra Mundial y, aunque mejora algo, sigue sin alcanzar la calidad literaria del principio. Los bienes de este mundo, ambientada en una época similar (y novela que ya comenté en su momento) me gustó mucho más.

Sobre la Segunda Guerra Mundial también versa Maus (I y II), el cómic de Art Spiegelman ganador del premio Pulitzer. Vladek, el padre del autor, le cuenta a su hijo su historia, desde el momento en que conoció a su madre, su vida en Polonia antes de la ocupación nazi, sus experiencias durante la guerra y su encierro en Auswitch. El retrato de esa época es magnífico, se sienten las emociones de los protagonistas, el frío, la tensión, la ansiedad, el peligro en el que viven cada día, las condiciones de maltrato que deben soportar, el miedo y su lucha por la supervivencia día a día.  En el primer tomo hay más historia, en el segundo el momento actual adquiere más protagonismo que la propia narración y una se siente que le cuentan cosas que el padre hubiese preferido mantener en la intimidad de la familia. Cierto que la guerra le afectó y le dejó secuelas, o quizá ya había algo de eso antes y fue uno de los rasgos que le permitió sobrevivir, pero el autor recalca demasiado esa parte y no veo el motivo de tanta insistencia salvo el de justificar sus propios demonios y su sentimiento de culpabilidad por no desear cuidar a su progenitor (algo comprensible porque no tenía un carácter fácil).

El mandarín de Eça De Queirós es una novela interesante, muy bien escrita, reflexiva pero fácil de leer. El ritmo es muy bueno, nunca se hace pesado. Sin embargo, me resultó más atractiva la premisa que el desarrollo, es una visión demasiado negativa y sin esperanza, aunque me figuro que ese era el propósito del autor. «En la lejana China existe un mandarín inmensamente rico. Nada sabes de él, ni de su nombre, ni de su rostro, ni de la seda con que se viste. Para heredar sus inagotables riquezas basta con que toques esa campanilla que está a tu lado sobre un libro. El mandarín tan sólo exhalará un suspiro en los confines de Mongolia. Al momento será un cadáver. Y tú verás a tus pies más oro del que puedes soñar. Tú, que estás leyendo esto y eres hombre mortal, ¿tocarás la campanilla?» Teodoro se conformaba con su existencia mediocre hasta que su elección sobre la muerte de un desconocido, un viejo mandarín, le convierte en el dueño de su gran fortuna. La riqueza pone al alcance de su mano muchos de sus sueños, pero eso no le da felicidad; la culpa le persigue. Para librarse de ese sentimiento, viaja a la China con la intención de resarcir a los herederos. Ni siquiera el amor ni el consuelo espiritual satisfacen el vacío de su espíritu. Al olvidarse del dinero y retornar a su vieja vida no recupera la tranquilidad, sino que se da cuenta de la hipocresía de la sociedad. A veces pienso que los críticos que opinan sobre los libros no los han leído, catalogar esta novela como divertida me suena a despropósito, no hay humor en el desencanto, aunque a veces se recurra a esa táctica para restarle importancia, pero el trasfondo es muy triste.

Grant Allen es un autor canadiense de finales del XIX del que no había oído hablar aunque, según he descubierto, posee cierto renombre. Es de descarga libre y gratuita en Gutenberg.org así que, picada por la curiosidad, me bajé algunos de sus libros. Empecé con una historia sobre una mujer liberada, The woman who did. No es una novela de horror, como sugiere la descripción de amazon (otro de esos libros que se resumen sin haberselos leído), sino una novela breve sobre la emancipación de la mujer y el estigma social que supone. Herminia, la protagonista, sabe que actuar según sus ideales la convertirá en una mártir por la causa. Aún así, sigue adelante y no cede a la presión cuando las circunstancias lo reclaman. Es una historia trágica pero muy interesante, hace pensar y el contraste es aún más llamativo cuando se comparan las convenciones de entonces con la época actual. Hay mucho que agradecer a esas mujeres.

Me hice con un Omnibus de Helene Hanff para leer todas sus novelas. La siguiente en la lista fue Q's legacy, que en realidad es una suerte de memorias, aunque todas las obras de Helene Hanff son autobiográficas. El título, Q's legacy, es un homenaje a Sir Arthur Quiller-Couch, el profesor inglés cuyo libro, On the art of writing, Helene empleó como guía de estudio. En plena depresión de los años 30, sin dinero para acceder a la universidad, Helene recurrió a la biblioteca en busca de un tutor que se adaptase a ella, y lo encontró bajo la letra Q. En estas memorias repasa historias que ya había mencionado en libros anteriores (y que conviene haber leído antes para conocer a los personajes), pero se extiende más en el tiempo, a posteriores viajes a Londres para la adaptación de su novela 84, Charing Cross Road a la televisión y al teatro.

"If I live to be very old, all my memories of the glory days will grow vague and confused, till I won't be certain any of it really happened. But the books will be there, on my shelves and in my head -the one enduring reality I can be certain of till I die."

martes, 23 de agosto de 2016

Un poco de infancia y bastante fantasía

Los niños son lectores exigentes, necesitan algo que les enganche, no captan los matices y les aburren los párrafos excesivamente largos o los fragmentos descriptivos en los que no pasa nada. No se conforman con facilidad, no es fácil captar su atención durante mucho tiempo seguido. Con semejantes condiciones, no comprendo como no hay más lectores adultos aficionados a la literatura infantil.

Recuerdo lo difícil que era dejar el libro a la hora de comer, con los Cinco enredados en el punto álgido de sus aventuras o los protagonistas de Julio Verne en lo más emocionante de la historia. Una vez me lo llevé a la mesa, ¿cómo podía abandonar a Miguel Strogoff a su suerte frente a los cosacos?, pero no tardé en enterarme de que "en la mesa no se lee" y de que el pobre Miguel debía esperar su destino en la habitación. La orden fue tan tajante que nunca más se me ocurrió intentarlo. Al parecer está mal leer las páginas de un libro, pero se ve que con la tecnología las cosas han cambiado y ahora no supone incurrir en un delito si cualquiera (niño o adulto) se pasa la comida pendiente de la pantalla de un smartphone, ¿por qué ninguna regla obliga a dejarlos en la habitación? Sin embargo, estoy segura de que cualquier letra impresa tiene más enjundia que un whatsapp.

Sigamos con la letra impresa...

Thimble Summer de Elizabeth Enright fue el ganador de la medalla Newbery en 1938. Narra la vida de una familia durante un verano en plena época de la depresión. Garnet, una niña de 9 años, hija de granjeros, encuentra un dedal de plata y, a partir de ese momento, siente que todo cambia a mejor, no de manera llamativa sino a base de pequeñas cosas que convierten el día a día en la granja en algo especial. Una historia sencilla y con un lenguaje acorde, para disfrutar de volver a ser niño.
It was the stillest hour in the world as though all things held their breath perilously, waiting for day to begin. (Esta frase suena a Steinbeck, y es preciosa)

Neverwhere, de Neil Gaiman, es una novela sobre Londres, pero no la ciudad conocida sino otra. Tras ayudar a una vagabunda, Richard pierde su vida, desaparece de la visión del resto del mundo y se ve arrastrado al otro Londres, el Londres de abajo. Allí las cosas son difíciles, con seres violentos, amenazas en la oscuridad, ratas, ángeles ambiguos, bestias milenarias y toda la porquería acumulada desde la fundación de Londres. Neil Gaiman disfruta (porque se nota que se lo pasó bien al escribirlo) con un humor negro algo sádico e imaginación a raudales, algo que le caracteriza. A veces pierde ritmo, pero en general resulta bastante entretenido.

Desde hacía tiempo me apetecía descubrir una novela de Diana Wynne Jones que hiciese honor a su fama, y a las buenas críticas que había leído de ella. Empecé con su serie de Chrestomanci pero fui incapaz de resistir a la niña protagonista, era insufrible (aunque esa era la intención, supongo que su carácter mejoraría a lo largo de la serie pero no me quedé a comprobarlo). Enchanted Glass sí que ha sido esa novela que no solo me ha reconciliado con su autora sino que me ha aficionado a sus libros. Al morir el abuelo de Andrew, éste hereda tanto su hogar como la tarea de proteger la región. A sus protegidos se suma Aidan, un niño perseguido por criaturas mágicas que pretenden destruirle para que no ponga en peligro el reinado de Oberon. Es una historia muy interesante, imaginativa, bien traída, bien rematada, con buen ritmo y que engancha.

Dado el éxito, seguí con Diana Wynne Jones, en esta ocasión con su libro más conocido, Howl's moving castle. Sophie es la mayor de tres hermanas, según los cuentos eso significa que está destinada al fracaso. Cuando un hechizo la convierte en una anciana, Sophie abandona su hogar y termina en el castillo ambulante de Howl, un mago con muy mala reputación. Allí la magia la rodea, y los problemas también. La historia es un alarde de imaginación que combina todos los ingredientes clásicos de los cuentos para crear una fantasía nueva, original y divertida (Hayao Miyazaki la convirtió en película, habrá que verla).



The Mystery of the Clockwork Sparrow ( el primer título de The Sinclair's Mysteries), de Katherine Woodfine, es una aventura de detectives aficionados, juvenil y entretenida. Aunque no se sale del genero, y sin ser nada extraordinario, me sorprendió agradablemente. Un robo en unos grandes almacenes destapa una trama de corrupción, en la que no es posible fiarse de nadie, y una serie de crímenes cuya cabeza, el Barón, es un misterioso individuo relacionado con la flor y nata de la sociedad londinense. Se lee bien, en ocasiones le falla algo el ritmo, pero engancha y entretiene.

Harry Potter and the Cursed Child de J.K. Rowling, John Tiffany, Jack Thorne es, en realidad, una obra de teatro o un guión de cine. La trama no está mal, pero por desgracia ese es el único mérito del libro. No está bien resuelto, el ritmo se hace lento en ocasiones, algo de lo que la autora ya adolecía en entregas anteriores de la saga, y en las adaptaciones de las películas, que es lo que se asemeja esta historia: un guión pesado en el que se ha ahorrado el paso de transformar la novela original (y que seguro ya cuenta con productor). Por si fuera poco, a menudo me ha resultado demasiado edulcorado y sensiblero, Rowling no se ha dado cuenta de que "el vivieron felices y comieron perdices" no se ajusta a todos los estilos, y forzarlo no ayuda a que encaje.

domingo, 21 de agosto de 2016

¿Dónde están los libros?

En julio terminaba la convocatoria del Lazarillo, había salido mucho antes, pero no me enteré de la misma hasta una semana antes de que terminase el plazo. Es el único concurso en el que consigo quedar dignamente, aunque no cuente más que para satisfacer mi ego lo cual, dada la inseguridad del escritor, ya es bastante. Quería presentarme, otra vez... ¿a la tercera? Revisé La voz de Flora y la mandé junto con El trol, éste sin revisar, no me daba tiempo y tampoco deseaba comprobar que esa historia no estaba tan bien lograda como creía. Corregir se lleva bastante tiempo y preparar los libros para el concurso, aunque sea con un encuadernado de espiral, obliga a pasar una tarde de la imprenta al estanco y del estanco a correos. En resumen, una semana en la que prácticamente solo me leí a mí misma.

Otro tanto me ocurrió con el concurso indie de Kindle. Tenía que maquetar mi "Tiempo de sueños" y a eso me puse. ¿Con qué criterio ordenar 100 historias? Dado que hablaba de tiempo quería hacer algo que siguiese ese hilo, dentro de lo posible. Empecé con el pasado, seguí con las estaciones del año (o lo que me pareció que encajaba con cada estación: flores en primavera, mar en verano, árboles en otoño, montañas y nieve en invierno) y terminé con la muerte y la eternidad. La vida de los escritores antes de la era informática debía de resultar desesperante, realmente tenía mérito colocar los párrafos del libro en su lugar. Aún con el bendito Cortar-Pegar de Word la tarea se lleva un rato. Lo de crear un índice fue la puntilla.

¿Quiere decir esto que no he leído? No, simplemente he leído menos y he tenido menos tiempo de escribir en el blog sobre lo leído, alguna historia de cumpleaños es lo único que he logrado, y a duras penas. Ha sido tanto tiempo sin hablar de libros que voy a tener que ir por partes (o nadie va a ser capaz de llegar al final).

Como ya me he extendido bastante, os dejo con un único libro y algunas citas.

Las tareas de casa y otros ensayos es una colección de ensayos de Natalia Ginzburg. Como en toda recopilación, hay textos de todo tipo y, en este caso, de todo tipo de temas: vida, cine, recuerdos, literatura, religión, política, personajes... Los hay absolutamente brillantes, una delicia tanto de reflexión como de lectura, con frases impagables. La autora tiene un estilo sencillo pero eso no le resta valor a sus ideas, al contrario, consigue que su hilo se siga con facilidad. Quizá los que me han parecido más flojos se debía tan solo a no haber logrado conectar con el pensamiento de la escritora. Sin embargo, con las siguientes citas es fácil identificarse:

"poco a poco vamos cayendo en la inmovilidad de la piedra. Sin embargo, nos damos cuenta de que antes de convertirnos en piedras nos convertiremos en algo distinto, porque también esto es ahora para nosotros un motivo de asombro: la extrema lentitud con la que envejecemos. Conservamos durante mucho tiempo aún la costumbre de creernos "los jóvenes" de nuestro tiempo, de modo que cuando oímos hablar de "jóvenes" volvemos la cabeza como si se hablara de nosotros." 

Algo que no creo que deba hacer nunca quien escribe es lamentarse excesivamente por las críticas negativas o por el silencio con que se recibe su obra. Atribuir una desmesurada y esencial importancia al éxito de nuestra obra revela en nosotros una falta de amor por la obra. Si nos ha gustado y nos gusta de verdad, sabemos que lo que le ocurre, su trayectoria y sus suerte, la incomprensión o el favor que podrá encontrar, no tienen más que una importancia efímera. 

Ser comprendidos significa ser tomados y aceptados por lo que somos. El peligro más triste que corremos con las personas no es tanto que no vean o no amen nuestras cualidades sino que por el contrario supongan que nuestras cualidades reales han hecho proliferar en nosotros numerosas cualidades que no existen en absoluto.

Por eso quien escribe siente con fuerza la necesidad de tener interlocutores. Es decir, de tener tres o cuatro personas en el mundo a las que mostrar lo que escribe y piensa para después hablar sobre ello. No necesita muchas (...) Estas personas ayudan al escritor a no sentir por sí mismo una simpatía ciega e indiscriminada o a no sentir por sí mismo un desprecio mortal (...) Es imprescindible que los interlocutores no nos rechacen jamás. 

Pienso que en la vida de cada uno de nosotros existe un libro similar, que de pequeños no nos limitamos simplemente a leer, sino que inspeccionamos y rebuscamos en cada uno de sus rincones como si de una habitación se tratara. 

Las verdaderas tinieblas nos dan la verdadera profundidad de la noche y la verdadera conciencia de nuestra condición humana antes los secretos de la realidad, misteriosos para nuestro pensamiento y poblados de una vida intensa y encantada. 

Y sin embargo estoy segura de que debe de haber también un lugar en el mundo para los que , como yo, no entienden de política, que si hablaran de política dirían solo banalidades y tonterías, y  que por consiguiente lo mejor que pueden hacer es no expresar casi nunca opinión alguna. Casi nunca. A veces, decir sí o no es indispensable. 

lunes, 25 de julio de 2016

Tiempo de sueños

¿Quién no escoge un libro para ojearlo simplemente por su portada? A veces la atracción es tan fuerte que hasta lo compra, a pesar de saber que no siempre el contenido se corresponde con la belleza del diseño. Aunque suene como empezar la casa por el tejado, algo así es lo que me sucedió con el cuadro de Gabriel Ferrier, Le soir, que había usado en una entrada allá por el 2013. Cuando empecé a editar mis libros, decidí que esa imagen sería la portada de uno de ellos, ¿pero de cual?

Había empezado a recopilar los relatos del blog en un documento, no quería que por culpa de algún accidente, se perdiesen. Recopilar no es limitarse a cortar, copiar y pegar sino que supone seleccionar, revisar, ordenar, corregir, maquetar y, en resumen, las mismas tareas que ya había llevado a cabo con mis otros libros. Según el número de cuentos crecía, aquello dejó de ser un documento para convertirse en toda una antología a la que la portada se ajustaba como anillo al dedo. Solo me faltaba buscarle el título. Dado que el paso del tiempo, los libros y los sueños son motivos recurrentes en mis historias, "Tiempo de sueños" me pareció un título bonito y que encajaba con el contenido, aunque quizá no suene demasiado original. De todos modos, una vez que el libro tiene su nombre, es casi imposible cambiárselo, no se deja. Para rematarlo, todos los libros necesitan un resumen. Sin embargo, es difícil describir un conjunto dispar para que parezca atractivo. Lo que hice fue recurrir al texto de "Tiempo, música y vida", de la entrada del quinto aniversario del blog, que pensé que sintetizaba la idea general bastante bien.

Una vez el libro terminado, hay que encontrar lectores. En la autoedición, las estrategias de marketing están muy limitadas. Afortunadamente la escritura no es mi medio de vida, o me habría muerto de hambre hace mucho, Paloma se vendió algo, del resto de mis libros he sido yo misma la principal compradora y, aunque pretendo guardarme alguno para mí, al final regalo todos (luego me dicen que son muy bonitos y están bien escritos, claro que a caballo regalado...).  Una buena posibilidad que se me ofrecía era la de presentarlo al concurso de autores indi de amazon (algo que no podía hacer con mis otras obras porque debía tratarse de un libro inédito). Eso he hecho, no sé si servirá de algo más que para aparecer en una de las múltiples páginas del concurso pero algo es algo, al menos alguien entrará a curiosear. Para que me lo admitieran he tenido que quitar del blog la mayoría de las historias y devolverlas al estado de borrador hasta que termine el concurso. La otra condición es el precio, el mínimo que permiten es 2,99€ (aunque permite la opción de promociones gratuitas).

Sé que no todo el mundo tiene un kindle pero son pocos los que no cuentan con un smartphone. Ya sabéis, y por si acaso no, os lo cuento, que amazon tiene una aplicación que permite leer los libros en el ordenador o en el smartphone con mucha comodidad. Si alguien se anima no solo a leerlo, sino a dejar una opinión en la página de amazon, mucho mejor. Espero que os guste.

miércoles, 20 de julio de 2016

BBT de "Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café" de Isaac Pachón

Cosas que escribí mientras se me enfriaba el café, de Isaac Pachón, es un libro de relatos que descubrí hace casi un año gracias a la oferta de Kindle Flash del día. Lo primero que me llamó la atención fue el título, me pareció muy apropiado, una vez empiezas a escribir, el tiempo vuela y se te olvida el café, el té en mi caso, y sin darte cuenta, las horas se esfuman. De repente House pregunta "¿en esta casa no se cena?" y su voz te devuelve de golpe a la realidad. Normal que el café del autor se enfríe.

Curioseé un poco y mi siguiente sorpresa fue descubrir que el resumen estaba bien escrito. Es sorprendente la cantidad de libros que se presentan con un texto de redacción infame. Aquel escritor prometía, cuidaba el lenguaje como es debido. Compré el libro.

Me gusta escribir una pequeña reseña en amazon de mis lecturas, es un buen modo de no perderles la pista y, además, es algo que los autores indi agradecen, no tienen más críticos literarios que sus lectores y sus recomendaciones ayudan a dar a conocer sus libros. Los relatos me gustaron, escribí una buena opinión y busqué al autor por si había escrito más obras. Lo único que encontré fue su blog y me apunté.

No resultó ser un blog muy activo y poco faltó para que me olvidase de su existencia. Sin embargo, hace unas semanas, me llegó el aviso de una iniciativa para promocionar su libro, un book blog tour (BBT). La idea consistía en publicar una reseña o una entrevista en varios blogs literarios; mi blog tiene un poco de todo, de vez en cuando hablo de libros, pero procuro no abusar de un tema que no es de los más populares. Asumí que no me ajustaba a las condiciones del BBT, pero Isaac Pachón no compartió mis reparos y me invitó a participar. Como puede verse, acepté.

Releí el libro, habían pasado muchos meses como para escribir una entrada en condiciones sobre él. Muchas historias esconden una pequeña sorpresa, o algún tipo de misterio, que recordé durante la relectura. De todos modos, no me importó, el encanto de este libro no está en la intriga, sino en el ambiente: la puerta de una cafetería que deja pasar el invierno, una sala de autopsias en una funeraria en la que se prepara el cadáver de un mago para su última despedida, una residencia de ancianos en la que se acaba el tiempo, un guerrero que vigila la calma de un dragón sobre una montaña, un campo de margaritas pisoteadas con rabia...

Muchos de los relatos nacen de instantes aparentemente convencionales, de una frase que conduce a una reflexión, del hallazgo de unos zapatos, de un niño que juega, un embarazo... Muchas cosas dependen del cristal con el que se miren, o del punto de vista, y un ligero escorzo basta para que un hecho genere interés. Hay nostalgia, esperanza, sueños, romance e ilusiones.

No sería posible disfrutar de la lectura de un libro como éste si el autor no hubiese mimado el lenguaje, un cuidado que evita excesos y consigue un equilibrio entre la belleza de las frases y la narración. Quizá, en algún caso, se podría haber recortado algún adjetivo, pero esos casos son detalles puntuales que no cargan el estilo que, en una palabra, podría describirse como evocador.

jueves, 30 de junio de 2016

Junio en libros

Este mes ha sido bastante tranquilo en lecturas, pero con algunos libros muy recomendables, con los que empezaré mi diatriba literaria. Dejaré para el final lo prescindible para que así, el que se canse de tanta literatura, pueda abandonar la lectura de la entrada sin miedo a perderse nada que merezca la pena, al menos en mi opinión.

Ya sabéis que Steinbeck es de mis escritores favoritos y hace poco, por el día de la madre, le regalé a la Señora Cannery Row y Dulce jueves. Le encantaron (me figuraba que sería así, la verdad es que no imagino a nadie a quien puedan no gustar esos libros) y hablar de ellos con ella hizo que me entraran ganas de releerlos, así que son con los que he terminado el mes.

Cannery Row de John Steinbeck es un libro sobre la felicidad, no porque se busque sino porque está ahí, aunque las cosas no salgan como se esperaba, solo hay que disfrutarla, sin esforzarse en ello. Es divertido, tierno, entrañable, poético y sencillo. Es el lugar, la luz, los sonidos, el ruido del mar, de la música en el gramófono de Doc, de la noche y del amanecer. Cannery Row son sus habitantes, con sus defectos y sus virtudes: las chicas de Dora, los muchachos de Mack en el Palace Flop House, el tendero Lee Chong y Doc, gente que es feliz con poco, y aún más con algo de whisky, que se toma la vida como viene, sin pretender ser lo que no son y sin aspiraciones a más. Es un libro precioso que deja huella. "It has always seemed strange to me, said Doc, the things we admire in men, kindness and generosity, openness, honesty understandin and feeing are the concomitants of failure in our system. And those traits we detest, sharpness, greed, acquisitiveness, meanness, egotism and self-interest are the traits of success. And while men admire the quality of the first, they love the produce of the second". 

En Sweet Thursday Steinbeck retoma Cannery Row tras la 2ª GM. Algunos personajes no están, la tienda del Sr. Lee ahora la lleva el Patrón, Joseph and Mary, un mejicano con pocos escrúpulos y aún menos principios que admira a Doc, aunque no entienda su manera de pensar (honesta). El Bear Flag también tiene una nueva Madame, Fauna, con buen ojo para los negocios y un gran corazón, su gran orgullo es casar bien a sus chicas, y su candidata en esta historia es Suzy. Mack y los muchachos siguen en el Palace Flop House con sus buenas intenciones que nunca cuajan como imaginaban. Doc tiene problemas y todos se esfuerzan por ayudarlo, sin embargo él no desea ayuda y se resiste. Cuando todos pierden el ánimo, es Hazel el que decide tomar las riendas y pensar, algo que nunca había hecho hasta entonces. No sólo es divertido sino también romántico, entrañable y deja un gran sabor de boca. "You know Suzy, they ain't no way in the world to get in trouble by keeping your mouth shut. You look back at every mess you ever got in and you'll find your tongue started it"

Underfoot In Show Business es una historia autobiográfica de Helene Hanff. En ella narra con ligereza y sentido del humor sus inicios como escritora. Gran amante del teatro, intentó vender, sin éxito, alguna de sus obras para la escena. No tardó en aprender a comprender el lenguaje oculto de productores y agentes, y hay algunos ejemplos realmente divertidos en la novela. Su amiga Maxine, actriz, vive una situación paralela como intérprete, y las anécdotas referentes a su talento musical son impagables. Además, está la ley de Flannagan, por la que en el mundo del teatro las cosas nunca salen como sería lógico, siempre existe otra alternativa imposible de predecir... Es una historia que se disfruta y que provoca sonrisas al recordarla.

Un amigo de House, al que le gustó mucho mi Paloma, me prestó una serie de libros de Jorge Luis Borges para empezar a cubrir mis lagunas en el conocimiento de ese gran autor, del que había leído El Aleph y Atlas. Me encantó El libro de arena, una colección de cuentos breves que parecen reales, cuya atmósfera te atrapa como un sueño. Son relatos en los que cada palabra es la precisa, que no cuentan todo porque no hace falta. Una maravilla.

El libro de los seres imaginarios, también de Jorge Luis Borges, es un recorrido por la imaginación, los miedos, los mitos y los cuentos de las culturas de todo el mundo a lo largo del tiempo. Los capítulos son muy breves pero bastan para hacerse una idea de cada ser en cuestión y de su contexto. Es increíble como tan pocas páginas pueden albergar tantísima información.

Historia de la eternidad, también del préstamo de Borges, consta de una serie de ensayos breves pero densos, con muchas referencias, muy interesantes, pero que precisan algo de base sobre el tema que tratan (eternidad, metáfora, las mil y una noches...) o es fácil perder el hilo. Personalmente, encontré que me faltaba nivel, prefiero los cuentos.

En The Widow Ching--Pirate, Borges narra sus historias con un trasfondo de realidad e investigación que, aún formando parte del cuento, hace que sea difícil distinguirlos de un hecho real. Su escritura es impecable, muy culta, e incluso en ocasiones es fácil perderse con sus referencias, pero cuenta lo que quiere y como quiere, con unidad, a pesar de esa parte personal que impregna sus historias. Borges obliga a pensar.

Siempre tengo un hueco para la fantasía y para disfrutar como una niña de los cuentos, y hay algunos muy buenos, para cualquier edad. The Little Grey Men de B.B. (alias de Dennys Watkins-Pitchford) es un cuento de amor a la naturaleza y aventuras. Tres gnomos deciden emprender un viaje río arriba en busca de su hermano desaparecido durante esa misma empresa un par de años atrás. Es un viaje lleno de peligros, para tres seres tan pequeños y tranquilos el río tiene rincones peligrosos y, además, está el bosque guardado por el malvado gigante Grum. La historia está narrada despacio pero con un lenguaje muy cuidado que hacen que la lectura sea un placer, las descripciones son una maravilla: el río, el lago, el bosque, la isla... Hay todo un viaje a la naturaleza entre las páginas y, en mi opinión, más para adultos con nostalgia de infancia que para niños en sí. "it is understandable in man, because a fire is the only bit of wildness left in his house; his surroundings are artificial, but a fire makes him think of the days when he lived as we do, out in the opien with nothing but caves and hollow trees to shield him from the weather"

The Real Thief, de William Steig, es otra maravillosa historia de esas que no tienen edad, un cuento sencillo, muy bonito, muy bien escrito y muy entretenido. Su protagonista es un ganso, Gawain, un ser responsable y cuya honradez le ha merecido el puesto de guardián de las joyas de la corona, a petición expresa del rey. Cuando es acusado de robo, nada puede salvarle, ni siguiera su reputación. El único que podría hacerlo es el verdadero ladrón, al que, por desgracia, el miedo le impide hacer lo correcto. En esa situación, todos se sienten infelices. Está llena de valores: honor, honradez, valentía, perdón... pero sin resultar moralizante. Muy recomendable, como todo lo de William Steig.

Tom's Midnight Garden, de Philippa Pearce, es casi un clásico infantil, ganador de la medalla Newbery en 1958. ¿Qué es el tiempo? Esa es la pregunta que se hace Tom cuando el reloj del vestíbulo de la casa de sus tíos da la medianoche con 13 campanadas y, a partir de ese momento, se abre una puerta a un jardín que desaparece durante el día para reaparecer durante la noche. Allí el tiempo lleva un ritmo diferente. La vida de Tom cambia, durante el día sueña con que llegue la noche para escapar al jardín y descubrir sus secretos junto a Hattie. Me pareció que fallaba en el presente, durante las horas de sol. La convivencia de Tom con sus tíos es apenas un esbozo, y no muy halagüeño. Da la impresión de que con ellos se muestra huraño y reservado, no se aprecia un progreso en la relación ni tampoco hay detalles que denoten algo de agradecimiento, por mucho que los tíos se esfuercen en complacer a su sobrino. Cuesta entender que los adultos deseen que un chiquillo así prolongue su estancia. Aunque sea una novela juvenil, le falta profundidad.

The Unfinished Angel, es un libro de Sharon Creech, también ganadora de la medalla Newbery por Walk two moons (que leí y me gusto). El argumento es bastante original: un ángel que no sabe cuál es su función en el mundo se encuentra con una niña que sí que parece entender su tarea, y que le empuja a llevarla a cabo. Sin embargo, no se imaginan las repercusiones que puede tener sobre el resto de los habitantes del pueblo, su acogida de un grupo de huérfanos huidos. Poco a poco, la gente se vuelca con los niños y se olvida de sus amarguras. Quizá todo sea demasiado fácil, pero ese es el tono del libro y ya hay otras historias que se encargan de mostrar lo difícil que es la vida. Es una historia para sentirse mejor.

Aquí empieza la sección de críticas negativas, que no coincide con la de expertos en el tema.

Capítulos que se le olvidaron a Cervantes, de Juan Montalvo, se supone que es, según la crítica, el libro que mejor recupera al personaje de Cervantes. Siento discrepar, pero personalmente prefiero, con mucho, al Monseñor Quijote de Graham Green. Quizá el libro de Montalvo se inspire en el Quijote pero, en realidad, el personaje es un pretexto para una larga divagación que se inicia en el larguísimo prólogo, tan excesivo que se hace eterno, y que se continúa, en boca del caballero y de algunos personajes, en algunos capítulos. Los capítulos que, supuestamente, se le olvidaron a Don Miguel son una serie de desventuras y otra serie de pensamientos filosóficos en los que trasciende poco del encanto del protagonista, esa combinación de humildad, idealismo, cordura, locura, romance y sueños que ha enamorado a los lectores de la obra original. Montalvo, al no querer escribir para lectores que no tuviesen un altísimo nivel de cultura, lo que consigue es una obra a ratos muy tediosa, con una enumeración interminable de sus conocimientos sobre libros de caballería (en los que demuestra que él sí posee el nivel de cultura que exige a sus lectores) y que trata de amenizar con las locuras del caballero, sin darse cuenta de que su esencia no reside en eso.

Intemperie, de Jesús Carrasco, es un libro del que había oído unas críticas estupendas, no es que la idea de una historia sobre un niño que huye de su casa y un pastor me atrajera de entrada pero, ante las opiniones tan magníficas y dado que estaba en oferta, decidí darle una oportunidad. Es cierto que está bien escrito, aunque también lo es que se podría haber contado la misma historia en un relato mucho más corto (y no es que sea un libro largo pero se me hizo interminable). Hay gran profusión de descripciones tanto del paisaje, seco y agreste, como de los momentos más duros. La violencia se plasma con toda su crueldad y me resultó excesiva, tanto que confieso que, ya cansada y asqueada, una parte la leí en diagonal (y aún así se sigue sin problemas el hilo de la historia). Es un libro muy negativo. No me gustó.

Los caballeros las prefieren rubias. Pero se casan con las morenas, de Anita Loos, son las dos novelas protagonizadas por la rubia Lorelei Lee y Dorothy Shaw que dieron a lugar a las películas de Marilyn Monroe y Jane Russel. Aunque sean una continuación de la otra, ambas no comparten la misma calidad. Los caballeros las prefieren rubias es una novela muy, muy divertida, en la que la protagonista narra un diario con una sinceridad tan ingenua como calculadora y lo hace tan bien que, a pesar de su superficialidad y de revelar su manera de manipular a los hombres, transmite su encanto irresistible al lector. Es muy irónica y entretenida. La segunda parte, Pero se casan con las morenas, es mucho más floja y, según avanza, se hace incluso pesada. No tiene la chispa de la primera y me pareció bastante prescindible.